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jueves, 25 de abril de 2013



Encuentro en Anaga
Antes de describir la ruta de Afur, quisiera agradecer al colectivo el esfuerzo por hacer un encuentro tan especial en el albergue de Anaga. Se sumaron muchas cosas para que saliera tan bien como la predisposición de la gente a compartir alegría, a desconectar, muchas risas...
Me gustaría valorar a las personas que compran las cosas para la comida, a las que cocinaron, a las que piensan en el grupo más que en ellos mismos, porque gracias a ellos los demás creo yo, guardaremos un bonito recuerdo de ese fin de semana.
En cuanto a la ruta, mucho calor al principio pero el tiempo nos fue acompañando y terminó siendo inmejorable. La primera parte nos dirigimos a la "casa del cura"  con su pequeño lagar. Tres palmeras junto a la casa donde se veía la huella de la extracción del guarapo. Antes de la casa nos refrescamos en uno de los pocos sitios con sombra que había. Luego un pequeño ascenso para llegar a la Degollada y disfrutar de la vista que nos ofrecía.

La segunda parte con mucho arbusto pequeño, zarzas, tasaigo... hacían el camino algo inaccesible pero a la gente se le veía con entusiasmo a pesar de algún que otro arañazo. Lo más bonito el pasear junto a las sabinas. Lo mejor estaba por venir: la ducha que Cecilio nos tenía preparado uno a uno.
La tercera parte y de más adrenalina, la bajada hasta los charcos. Interesantísima charla de David sobre la dispersión de las semillas en el ecosistema de Afur. Aquí hago mención a Cecilio por su paciencia, confianza y seguridad que transmitió hacia nosotros. A Petri y Fran como perfectos escuderos. A Goyo abriendo camino...
Y finalmente chapuzón en los charcos que creo va a ser portada de la revista Oxígeno esta semana.
Y personalmente me quedo con los pequeños detalles de la ruta como lo que aprendemos de cada uno de nosotros, de los demás, llevar 25 personas sin ningún problema serio; el abrazo de Fran y Petri al llegar el último de nosotros a los charcos lo decía todo.
Loren

miércoles, 17 de abril de 2013



CAMINO DEL RISCO EN TENO
El camino empinado del Risco en Teno fue la ruta de Salto elegida para realizarla con los alumnos de la Escuela, el pasado domingo14 de abril y para comentarla y valorarla elegimos a Alexis, alumno intrépido y habilidoso como el que más y atrevido tanto en tierra como en el mar, pero su diario se extravió... o se mojó... o se lió... es decir nunca apareció y heme aquí resumiéndoles nuestras vivencias. Soy consciente de que la emocionante aventura que disfrutamos en ruta no se puede resumir en dos párrafos pero aún así intentaré hacer una síntesis de anécdotas, historias, saltos y risas.
Al parecer, los vecinos de Teno Alto se desplazaban por varios caminos hasta el año 1972, año en el que se construyó la carretera. Cuentan que por el Camino del Risco bajaban a diario sus habitantes por ser más rápido y estrecho, aunque también más peligroso. Otros caminos como el del Corredor de Teno (enlaza Teno Alto con El Palmar) por ser más fácil y cómodo, era especialmente transitado por las clases sociales más altas: terratenientes, el médico, el cura… y también, al ser más ancho, por animales cargados.
 
Nosotros subimos el Camino del Risco también llamado el de las Vistas o las Vistitas hasta llegar al Tagoror y en sus asientos debatimos que si era un Tagoror que si una era, que si prehispánica o de época más reciente, sin llegar a una conclusión sobre su origen y desde ahí nos asomamos a ver los ataúdes (cajas de madera en la que bajaban a los muertos hasta Buenavista), que se conservan en una cueva cercana... y comenzamos el descenso con nuestros osados y motivados alumnos. Todo nos gustaba: los paisajes, las casas, las eras, el camino, la ruta, la vegetación, los saltos..., unos pequeños, otros a regatón muerto; algunos de precisión, bastoneos finos y brincos salvando obstáculos, etc. En fin, que desde la arista un tanto aérea, descendimos al cauce del barranco donde nos esperaban otros brincos y recovecos con verdosos charcos de agua y sin parar de brincar, de reírnos, de disfrutar,  llegamos a la Ermita, con un tiempo luminoso y soleado que nos invitaba a darnos un chapuzón.










Y así lo hicimos y fue allí en Punta Teno, en el muellito, cuando comprobamos hasta dónde llegaba el arrojo de Alexis que trepó por el risco en un periquete y se lanzó desde una gran altura al mar... uff¡¡ nos quedamos sin respiración... creo que fue allí donde perdió su diario... y creo que por eso, Rober, Jorge y Samuel le están preparando una sorpresa para este fin de semana.
Gracias chicos y chicas por su motivación, por hacernos pasar tan buen día, por sus carcajadas alegría y bullicio, por sus juegos y bromas, y por esas ganas que le ponen todos al disfrute del brinco.
Petri

martes, 9 de abril de 2013

CAMINO DE CHINAMADA
      Nunca pensé que en la isla pudiera haber paisajes tan fantásticos como el que disfrutamos y en el que estuvimos este fin de semana. Para mí, ha sido uno de los más bonitos hasta el momento. Fue espectacular desde el inicio contemplar la cantidad de vegetación, que otras veces, hubiera pasado inadvertida para mí, quizás por la poca información, pero esta vez como en otras ocasiones, conocimos muchas plantas del entorno por dónde paseábamos. 
      Las laderas y orillas del camino nos mostraban la diversidad de especies que Ana, Petri y Pedro nos iban nombrando. Algunas de ellas como la rejalgadera que parecía un tomatero, la jocama, los guaidiles con flores blancas que resplandecían con algún rayito de sol que les llegaba, los cornicales que se nos enredaban con sus cuernitos a cada salto que dimos, beleños, rabasas que sus hojas daban bastante olor a zanahoria, los preciosos tajinastes blancos y muchas otras. Algunas de ellas nos explicaron que pertenecen al área biogeográfica de la Macaronesia, pero como nuestro amigo Roberto tenía hambre le sonó a macarronesia. 
      Era maravilloso contemplar el colorido de la roca con muchos tonos ocres, amarillos, teja y marrones, todo ello debido al paso de distintas capas de lava por la zona. Al terminar la subida tomamos fuerzas en el bar de Chinamada antes de empezar nuestros saltos. La subida, agotadora después de cargar la lanza casi 1:30h de camino. Las vistas desde arriba, de lo más impresionantes que he visto hasta el momento. Pudimos hacer bastantes bastoneos, saltitos entretenidos y divertidos. 
      En las zonas menos peligrosas cada uno iba a su aire y es lo que más me gusta. Buscar tu propia ruta, elegir los bastoneos y saltos, practicar decidiendo cada uno el brinco que dar y con la sensación de libertad que da el salto, sin tener que esperar en fila india uno detrás de otro. Además tenemos un grupo muy divertido, que va cantando y contando todo tipo de chistes por el camino.
      Nuestro almuerzo lo hicimos en una bonita cueva que nos daba por un lado al mar y otro a la montaña. Pero lo bueno y duro nos esperaba: la subida a uno de los Roques de “Dos Hermanos”. Unos vertiginosos paseítos, para después hacer una escalada por el Roque que terminó en la cima. La sensación aérea ponía los pelos de punta, el nerviosismo constante y la adrenalina al máximo, pero a su vez, las vistas desde arriba no tenían desperdicio: la tremenda playa de callados, los Roques de Anaga por el otro lado y las montañas te llamaban y casi querían hablar. Un temblor me empezó por las piernas y un sudor frío se apoderó de mí en el momento de la bajada. Vamos descendiendo animados, pero el cansancio iba apoderándose de nosotros tras seis horas de ruta. 
     Gracias a mis compañeros, porque con su apoyo logré llegar aunque arrastrando culo por algunas piedrillas. 
      Ya en el camino, con la lanza en el hombro y sensación de tranquilidad, miraba los Roques desde abajo sintiendo la satisfacción de haberlo hecho.
Gracias a todos. 
Cristina

jueves, 4 de abril de 2013



 LOMO LA ROSA

 El pasado domingo 31 de marzo, el Colectivo Chiregua de la Orotava, organizó con su escuela de salto del pastor la ruta para brincar en el Lomo la Rosa.
 
La ruta comenzó en Tegueste y allí nos dirigimos para encontrarnos por fuera del campo de fútbol municipal donde preparamos las lanzas y nos equipamos para protegernos del sol, ya que hacía un precioso día primaveral con un maravilloso cielo azul y un radiante sol que nos acompañó durante toda la jornada.

Una vez preparados alzamos nuestras lanzas y apoyamos en nuestros hombros para comenzar a caminar dirigiéndonos hacia el camino de los Laureles. Este camino es una de las primeras vías de comunicación de los guanches, en la isla. Camino empedrado y bordeado por vegetación endémica como Mocanes, Barbusanos y otras especies, que se va adentrando en el casco de Tegueste.
Todo no va a ser brincar y aprovechamos la compañía de Ana que nos explicó todo lo concerniente a este tipo de vegetación y algunas de sus características.

La primera parada fue en la plaza de la Arañita, punto de encuentro de la gente que traía leche desde la Orilla, Mesa de Vargas y Montiel. En la plaza se reunían y la llevaban a vender luego a Santa Cruz.

Continuamos, empezando la subida por el Camino de la Costa, o Vereda de las lecheras; este camino une el valle de Tegueste con Bajamar. Desde él pudimos disfrutar hermosas vistas de Tegueste y gran parte del norte de la isla, gracias a lo despejado del cielo, y por supuesto al fondo se veía el Teide.
A mitad del Camino pudimos apreciar unas hendiduras talladas en piedra llamadas cazoletas que Fran nos explicó que podían haberse utilizado para recoger agua para los caminantes. Desde allí  observamos el Barranco de Agua de Dios, importante zona arqueológica y de abundante vegetación.

Llegamos a la Gollada donde hay una era: en este punto el camino se divide y se puede ir hacia la mesa de Tejina, Montaña la Orilla, o seguir por el camino de la Costa. Nosotros continuamos por el camino de la orilla, que nos llevó hacia el Lomo del Medio y  Lomo la Rosa, este último, nuestro destino para iniciar el descenso hacia Bajamar brincando por todo el risco.

El Lomo la Rosa, es una ruta de excepcionales vistas, en las que se divisa parte de toda la costa de Bajamar y Tejina y hacia la derecha la montaña de Isogue y también al fondo Punta Hidalgo. Recordando una leyenda guanche parece ser que en Punta Hidalgo existe el topónimo de Aguaco, nombre que según la historiadora María Rosa Alonso pudo ser el nombre auténtico del conocido como Zebenzuí, heredero de todas estas tierras por ser hijo  ilegítimo hijo de Tinerfe el grande (Mencey de la isla antes de la división en nueve menceyatos).
 
En este lomo pudimos hacer saltos de diferentes alturas y dificultades, aparte del típico bastoneo. Para algunos novatos había tramos en los que bastoneamos pegando el culo al suelo, este es el precio de la inexperiencia, (todo se andará).

Llegamos al Lomo de la Cruz, paso obligado para la también ruta de Lomo del Medio. Allí hicimos un pequeño alto para descansar y ver como los incombustibles Alex y Roberto seguir practicando los saltos de regatón muerto.
Estos riscos, al estar en otro nivel más bajo tienen otra vegetación: cardones, tabaibas y Guaydiles.

Segumos bajando hacia el barranco Porlier y visitamos la cueva de Cho Clemente, para luego cruzar la carretera, bajar por el barranco Perdomo y ir hacia las piscinas de Bajamar a darnos un baño.

¡¡¡ Darnos un baño!!!. Baño por dentro de refrigerios varios y helados ya que el mar estaba tan malo, que las piscinas estaban cerradas, y de alguna manera había que aplacar el calor que habíamos pasado en la ruta. Aunque algunos como Luis y Cristina se nos escaparon y se dieron un ligero chapuzón.

Después de un rato de descanso y charla decidimos subir a comer a Tegueste.

Nuestro agradecimiento a nuestros monitores Petri, Juan y Fran, como a otros veteranos que nos acompañaron. Por este magnífico día que hemos compartido y disfrutado.

¡¡¡ Nos vemos en la próxima salida !!!

lunes, 1 de abril de 2013

Igueste de Candelaria


Hola,  esta semana me han encasquetado el diario que hay que escribir para el blog, a pesar de todos mis esfuerzos para que ello no ocurriera. En realidad no quiero hacerlo, pero aquí estoy.
Bueno, este domingo hubo mucha pachorra al salir del local del colectivo, ya que estábamos algo dormidos y por eso salimos de ruta casi una hora más tarde. Al final del día nos tiramos de las orejas por la impuntualidad.


La ruta fue en el sur, Igueste de Candelaria. Al principio de la ruta tuvimos que caminar por encima de un canal que desafiaba el equilibrio de algunos compañeros e incluso a mí. Esa primera parte me pareció un poco aburrida ya que tuvimos que caminar bastante hasta llegar al lugar del inicio del salto. Lo bueno del ratito fue que por el camino nos encontramos con gente de otro colectivo de la zona a los que saludamos con entusiasmo.
Cuando llegó la hora de saltar empezamos con muchas ganas, escuchando el sonido del bucio y observando el bonito paisaje. La zona parecía que estaba hecha para todo tipo de saltos: bastoneos y regatones muertos, por lo que había mucha variedad y eso lo hacía interesante. Llegando al final nos reunimos con la juventud jeje (Toño nos esperaba con todos los niños incluido Diego), para luego pasar entre una espesa  selva de rabo de gato y después llegar al bar para poder comer, descansar, descansar y descansar...
Dos horas más tarde decidimos partir hacia el puertito de Güimar a tomar un baño. Hacía frío y viento, por lo que no mucha gente se dio un baño, tan solo los cuatro atrevidos.
Esto fue todo en la jornada del domingo 24 de marzo de 2013.

Roberto