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martes, 29 de enero de 2013

Los Duendes del Risco



Soy Tierra. El cielo despertó negro, como una noche que no acaba. Aunó sus fuerzas oscuras frente a mis ojos y trajo de otros horizontes, las más negras nubes que pudo, bebió de sus internas fuentes el agua más fría, y desnudo, abrazó el mar que sobre mis pies rompe, insaciablemente, en un desesperado intento de doblegarme. De sus brazos enlazados nació ella, hija de la negrura que se espesaba a lo lejos vociferando que me arrastraría a las profundidades donde yacería pétrea y fría, dejando al risco mudo y solitario, a merced del cielo,  del mar y de los vástagos impetuosos de su fruto. Mientras gritaba mi nombre, ella se hacía más grande y cercana y oscura, y su aliento llegaba a mi con forma de gota e hicieron sangrar mis ojos, y sentí miedo y lloré, y mi llanto corrió ladera arriba, horadó la piedra y vieron el risco mis lágrimas, y en las cuevas resonaba mi llanto, y mi voz aguda llegó a sus oídos, de piedra afilada, marmórea, firme ante lo escuchado, y brotaron como las flores de entre las piedras los duendes del risco. Salieron danzando, uniéndose en serpentinas de colores vivos  que bailaban y saltaban, reían y temblaban a la vez sobre mi lomo, con sus lanzas en ristre, preparados para enfrentarse al lejano y oscuro horizonte que amenazaba lento. Clavaron las afiladas puntas de sus lanzas sobre el risco, aún cubierto por mi piel, para que los chasquidos del metal frente a la piedra llegaran hasta el corazón mismo de la tormenta, y allí sus destellos propagaran el miedo, para que ella huyera, retrocediera y muriera en un lento devenir hacia horizontes lejanos.
Deslizaron sus cuerpos sobre la madera cruda que en mis entrañas yo engendré, para los héroes de piedra que en el risco habitan. Bailaron ritmos prohibidos, cantaron himnos al abismo, derrotaron el miedo que en su corazón había, y corrieron sobre mi, libres a la lucha, hombres, mujeres y niños de madres que esperan que sus hijos regresen de la guerra victoriosos, con el corazón lleno de tierra y la mirada dura como el risco por el que luchan.
Bajaron rápido por mi lomo, sin dejar de bailar, mirándose los unos a los otros, tendiendo manos al que ya no le quedan, dando aliento a la mirada ajena, y juntos, como en el principio, cuando todo empezó, llegaron hasta el mar, y mirándola a ella a los ojos, unieron sus lanzas, y bailaron con la brisa de cara la danza final, y sin retroceder su mirada ante los negros ojos de la tormenta inquisidora, clavaron sus lanzas en su vientre y esta clamó al cielo, y el agua cayó sobre el agua, y los duendes bailaban ahora de alegría, viendo que las lanzas se erguían firmes hacia el cielo, sin que ahora ninguna temblara.
Poco a poco cesaron las voces, los bailes, dejé de tener miedo a la oscuridad que sobre mi se cernía sin maldad, llena de luces, y todo volvió a la calma, volvió el silencio que alienta la vida, cayó la noche y en mi corazón de piedra que se hace risco para ti, duerme nuevamente el duende que por ti vela, que por la tierra muere, que tus pies ansía y tu lanza añora, que danzara para ti, siempre, que al risco asomes el regatón de tu lanza.
Sergio

viernes, 25 de enero de 2013


  Rojas: La laja y la palmera, aumentando el nivel…

La tarde estaba gris y amenazaba lluvia en todo el valle. El viento parecía susurrarnos que la clase de salto se suspendería. Por un momento, la duda se apoderó del profesorado y los más antiguos, por no arriesgar la seguridad del grupo, pero… las ganas y el entusiasmo de los alumnos nos llevaron hasta el municipio del Sauzal, donde Petri nos esperaba al inicio de la ruta. Si existía alguna posibilidad de librarnos del agüita, sería en Rojas...
Comenzamos la ruta con algunas gotitas que nos apuraban a darnos prisa,  a medida que avanzábamos  por el risco, el tiempo nos regaló la maravilla de un descenso seco y lleno de nuevas posibilidades para  los alumnos, que cada semana mejorarán más  su técnica y habilidades.
Ya comienzan a verse los frutos de la constancia, tanto de los más atrevidos y entusiastas como de los más prudentes.  Es maravilloso observar cómo comienzan a fijarse en los pasos más seguros, en qué camino tomar según sus posibilidades,  en respetar y  no pisar las matas, incluso a alguno más lanzado animarse a abrir camino, no dudar que son capaces de poner en práctica lo aprendido hasta ahora.
Cuando los observo no puedo dejar de pensar en lo que yo sentí cuando también era alumna y lo que aún siento cada vez que brinco: el esfuerzo personal por vencer miedos y límites autoimpuestos.  Al verlos disfruto de sus propios logros y de compartirlo con ellos.
La ruta comenzó con bastoneos  y pequeños saltos a pies juntos por el terreno lleno de vegetación debido a las lluvias del invierno, da gusto poder disfrutar de la gama de verdes que ofrece el risco.  Llegamos a un punto donde debíamos escoger, más sencilla a la derecha o una laja maravillosa hacia la izquierda.  Juan decidió que los alumnos ya estaban preparados para la diversión de la laja y la precisión en el ascenso y descenso de ésta, disfrutar de bastoneos más verticales y  meterles la jiribilla en el cuerpo de poder llegar, en próximas rutas, hasta las numerosas y espectaculares cuevas que ofrece la zona.  En pocas semanas las exploraremos…
Al llegar al final aprovechamos los elementos del entorno; muros, bancos, escaleras para continuar afinando la técnica y aumentando el nivel de dificultad y, nuevamente los alumnos me dejaron boquiabierta realizando saltos cada vez más altos, saltos de banda de distancias más largas e, incluso algunos, regatones muertos..
Cada fin de semana el salto se convierte en una cita ineludible, está claro que tanto a los “viejos” como a los “nuevos”,  el salto del pastor nos tiene atrapados.
Yoly

lunes, 21 de enero de 2013



El Ancón desde Vista paraíso
Charla sobre la erradicación del Rabogato
Hace unos meses Rober, desde este foro, invitaba a probar esta práctica. Decía que no se arrepentirían y que se engancharían. Un año después descubrimos que los nuevos alumnos tienen nuestras sensaciones, que se ha vuelto a crear un grupo estupendo y que a estas alturas los de segundo año tenemos poco que enseñar a los alumnos de primer año.
Les pedimos disculpas por el retraso en la confección del texto a lectoras/es y compañeros/as.
Antes de llegar al colectivo, algunos conocíamos la noticia de la charla final de Miri. La realidad es que desde el primer día de curso, les hemos hablado de los estupendos “mini encuentros” de salto del pastor en el macizo de Teno. Lo que uno se lleva de estas experiencias es infinitamente superior al trabajo que realizamos, muy satisfactorio por cierto cuando uno vuelve por una zona erradicada o controlada y ve la diferencia.
Por este motivo la ruta fue más corta de lo habitual pero no menos interesante.
Comenzamos subiendo desde las huertas del Ancón hacia Vista Paraíso, disfrutando del cambio provocado en la vegetación por las últimas lluvias. El mejor ejemplo posiblemente se vea en las lavandas y las tabaibas. El ascenso por estos desniveles nos viene muy bien, a modo de entrenamiento preparatorio, para las salidas de los domingos.
En esta ocasión no bajamos por el lado contrario para acortar bajamos por el borde más cercano a la vía de subida. El numeroso y fiel grupo pudo practicar la técnica del bastoneo nuevamente. Las ganas de brincar de alguno hicieron que superara a los guías. Antes de llegar a las huertas para cambiar de técnica practicamos en un barranquillo saltos de lado de lado a distinta altura, observando la buena destreza, confianza y el atrevimiento de muchos alumnos.

Las huertas del Ancón son perfectas para poner en práctica las distintas técnicas, un auténtico parque de atracciones para el saltador. Con algún susto sin consecuencias por parte de nuestra profesora, continuamos efectuando brincos de terraza a terraza, subiendo las alturas o los desniveles de una a otra. Especial mención para los que buscaban el perrete de vértice a vértice de huerta con desnivel. La cercanía del espectáculo del Circo del Sol debió motivarlos.  Como bien nos decían por su propia experiencia, Toño (te echamos mucho de menos) y Juan el año pasado, nunca podemos bajar la guardia.

Seguimos dándole uso y adaptándonos a nuestras nuevas lanzas, con muchas ganas de seguir echando una mano en el encuentro semanal del equipo con el risco, viendo como los más atrevidos motivan a sus compañeros a probar regatones muertos. A este paso hasta los un poco más veteranos nos atrevemos…jajaja.
Animamos a tod@s a responder a la llamada de Miri, como ella misma nos trasmitió, los saltadores son muy importantes en esta lucha. Ya escuchamos a Antonio cantar su famosa canción de “el pennisetum, el pennisetum”…jajaja. Consideramos un acierto por parte del colectivo que el 2 de febrero no tengamos la ruta habitual del curso y nos vayamos todos para Barranco Seco. Con el cambio de fecha, además de los teneros, coincidiremos probablemente con la gente del colectivo Aguere. ¡Qué ganas!
Gracias a tod@s por hacernos sentir tan bien, nos vemos en el risco.
Un abrazo,
Angélica y Luis 

miércoles, 9 de enero de 2013

Playa de Los Roques



               Las inmediaciones de la playa de Los Roques se han convertido en los últimos años en uno de los lugares donde podemos practicar el brinco con seguridad. Nos gusta este lugar, no sólo por la belleza del entorno, sino porque allí nos encontramos con muros más altos que entrañan más dificultad y que permiten al alumnado progresar en su aprendizaje y por consiguiente nuevas sensaciones.  Están dispuestos de tal forma que nos permite brincar con continuidad, saltos y bastoneos se van combinando, característica que nos aproxima a la realidad que más tarde encontraremos en el risco.
          Iniciamos el día con el calentamiento habitual para posteriormente introducir los juegos que entretenían y divertían a los pastores: el garabato, el levantamiento de la lanza y la vuelta del pastor. Algunos salieron mejor que otros pero no hay que preocuparse que ya repetiremos. Todos pusieron empeño en practicarlos y eso nos satisface, da gusto ver el esfuerzo por aprender.
                Después de los juegos descendimos brincando, tuvimos tiempo de hacerlo en dos ocasiones. En la primera de ellas insistimos en el salto a pies juntos, la altura de los muros hizo que sirvió para apurar la frenada utilizando la mayor parte del cuerpo posible en el rozamiento con la lanza, práctica que cada vez sale mejor. El segundo descenso sirvió para bastonear y realizar brincos de banda afinando la precisión. Paramos en un muro apropiado para realizar brincos de lado a lado de menor a mayor altura, práctica que continuaremos en los próximos días. Salimos del lugar al atardecer con la sensación de haber aprovechado la tarde. 

Cada vez más cerca del risco, ánimo !!!