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jueves, 26 de febrero de 2015










Una tarde de domingo (22 de febrero)

Como cada año de vuelta  a Tenerife, al encuentro con sus costumbres y su gente. Al  reencuentro con los teneros en el baile de la piñata, las parrandas,  el vino, el caldito de gallina y con una lluvia aliada con el viento,  que no dejaba de cesar.
Y como no, con el salto del pastor.












Aprovechando que muchos de los brincadores despertaban por esa zona (unos más tardes que otros, disculpen), se quedo en el Parque Natural de Teno para ver por donde se podía saltar y evitar la lluvia que la noche y días anteriores acompañaban.  

Se decidió, caminar y saltar por el Bailadero de Teno Alto. Aparcamos en La Mulata, el viento seguía azotando pero la lluvia había desaparecido y solo unas pocas nubes amenazaban con descargar.








En las casas de Tamarco el sol empezaba a calentar y el viento quedaba atrás. Aquí echamos un rato, disfrutando del momento y practicando, algunos saltos a regatón muerto, otros  del enamorado  o simplemente el bastoneo. El solecito nos hizo brotar nuestra parte más juguetona, estuvimos apostando  quién llegaba el último al suelo al deslizarse con la lanza. Había mucho picado y algún que otro tramposo (mejo no dar nombres je je je), ya que salían más tarde o se situaban en los márgenes más alto (hay videos que dan fe de ello) pero esto nos sirvió para echarnos una buenas  risas.














Continuamos el camino y el ambiente fiestero  seguía para aquellos que estuvieron de parranda la noche anterior y el vaivén de chistes era incesante, he de reconocer que todos eran malísimos.  Ahí va alguno:
# Antonio le dice a su mujer: María me he dado cuenta que me encantan los verbos acabados en ar,   como cantar, bailar, disfrutar….
María, le contesta:  ¿y trabajar?
Antonio:  ¿trabajAL?
# Mamá, mamá, si la piscina es honda, ¿el mar es Toyota?
 uauajajajajajaja

                                                                  


Todo esto mientras, por un lado contemplábamos el  barranco en  todo su esplendor, corriendo el aguita y con todas las tonalidades de verde (el más abundante el fosforito) y por el otro la estructura totalmente vertical de algunos  diques.   Y el mar,  siempre presente.




Paramos a comer algo, un poco de queso blanco del lugar con miel del “ratón”, rica delicia. Tras el descansito vimos que, más que un día de salto se transformó  en una buena tarde y decidimos regresar.
La vuelta se hizo por la vera del barranco y pudimos observar a un cabrero, con sus cabras y lanza en mano.  Algunos lo conocían e incluso se intentaron comunicar mediante el silbo.
Al llegar a Teno, unas cervecitas con doña Cipriana y más risas.







Sin duda, Teno es un lugar indescriptible.

Ya de vuelta en casa porque tengo que trabajal, hago un repaso de mis días por Tenerife y me aborda una gran sonrisa.



















 


Gracias, compañeros, amigos, familia por compartir lo más valioso que tenéis, vuestro tiempo.
Hasta pronto.
Muuuuuakkkkkkk
( Raquel)


lunes, 16 de febrero de 2015


                                                                                  

    Ruta de Chamorga ( domingo 15 de febrero)

                  
Después de un año sin aparecer por el colectivo, nos cuadró la ruta de este Domingo, sobre todo porque pudimos llevar  niños.
Como siempre , nos encontramos en el colectivo para salir tempranito hacia la ruta. Después de un largo camino, el cortadito y las infusiones en el albergue de Anaga recargaban de calorcito el cuerpo.
                         


 Salimos rumbo a Chamorga. La verdad que me    hacía mucha ilusión esta ruta porque es una   parte de la isla que conozco poco y una amiga alemana siempre me la nombraba, la verdad, ¡¡¡ qué vergüenza!!! Y yo sin conocer esta bella zona hasta hoy.




Es una ruta preciosa sobre todo por la gran rica vegetación de su paisaje. Después de dejar aparcados nuestros coches en Chamorga, comenzamos nuestra ruta. Caminamos bastante rato en dirección a la Cumbrecilla. Por sus orillas, nos fuimos encontrando con toda clase de flora. Lo primero que fuimos viendo fueron los bicácaros con preciosas flores en forma de campanilla, también nos encontramos con acebiños, brezos, barbuzanos, cruzadillas, lechugones,  inciensos que desprendían un aroma por todo el camino. Esta flora es típica de monteverde o laurisilva, que  se da en esta zona de Tenerife, junto con La Gomera y La Palma donde queda esta  vegetación típica que pertenece a la era terciaria hace unos 20 millones de años.

    
     

La caminata fue tranquila, acompañada de los niños del grupo. Disfrutando a su vez de las vistas que nos ofrecía el lugar.
Los saltadores por el risco, bajando con cautela por el abrupto terreno. Desde abajo veíamos sus peculiares saltos y nos fascinaba su agilidad.
A mitad de camino, intercambio de lanza y ahora soy yo la que salta. Siguiendo a Pedro, que hacía campo a través por el sendero, hasta encontrarnos con Javi . Los demás por su ruta de risco.






















Me daba un poco de respeto después de tanto tiempo sin saltar y prefería los bastoneos y pequeños saltos.
Al final de la ruta, llegamos a Roque Bermejo donde comimos y disfrutamos de la tranquilidad del lugar, oyendo el vaivén de las olas. Algunos más atrevidos se dieron un chapuzón.
Lo peor del día, la vuelta, pero con humor fuimos pasando el rato y después de una hora y media llegamos al Bar de Álvaro donde nos relajamos con unas cervecitas.

 










                            

                                         
Repetiremos la próxima semana.
Un saludo a todos
Cristina


martes, 10 de febrero de 2015



                                                                                           

          
GATUS GATUS
       Con éste nombre científico del gato  bautizo la misión del Sábado día 7 de Febrero en el llamado Barranco de Masca. Al adentrarnos en los abruptos senderos del mismo nos topamos al son de un “bailaaaaando, bailaaaando” con un cartel que advertía de la peligrosidad de pequeños seres que en la soledad  nocturna del barranco se habían ido poco a poco asilvestrando. Pero nuestra misión aquel día no era tenerle miedo a éste gato, al gato que había que temerle es al que con los años ha invadido nuestros barrancos y ha hecho desaparecer muchas de nuestras especies autóctonas; el llamado RABO DE GATO ( ta ta tachaaan).

                                            



 






Nuestra jordana matutina comenzó con un reencuentro en el Local del Tagoror para enfundar en el coche de Fran nuestras lanzas, el apoyo de cualquier saltador; ya montados en burro, fuimos camino del Barranco, hacía frío, pero el calor y los nervios de una jornada que se presentaba cuánto menos divertida nos hacía olvidar cualquier adversidad climática. Hasta pensábamos en el bañito regenerador con el que solemos acabar nuestras rutas. 




 




Allí nos encontramos con la asociación Abeque y otros valientes luchadores de RABO DE GATO, cogimos nuestros útiles de limpieza y en la guagua rumbo a Masca dieron una serie de instrucciones para aquellos que eran nuevos en ésta lucha. Esta vez nos acompaño Gregorio, un pastor muy sabido de estas tierras, que dirigiría a algunos por las rutas del barranco. Al llegar, hicimos grupos; con lanza, sin lanza y maestros de la lanza, capaces de introducirse en los lugares más recónditos a los cuales el rabo de gato había llegado. Fue una buena recolección, enfundamos en bolsas todo resto de semilla en busca de una buena solución que la erradique. Nos reunimos y a las 4 nos vemos a las orillas del mar, ¡¡¡miren para arriba!!!, nos decían, uno estaba tan inmerso a veces en no perder el camino, que olvidaba los maravillosos parajes de éste barranco, con sus cuevas y sus imponentes paredes laterales, negras, marrones, blancas….un paraje que a cada visita nos cuenta nuevas historias.






Ya en la costa, visitamos la cueva de los ingleses, una cueva llena de más cuevas internas donde hay restos de nuestros antepasados y alguna que otra pardela que perdió rumbo. Lo que daría cualquiera por poder vivir en aquella cueva, silenciosa…; el mar y tu, el barranco y tu y en la noche…la tranquilidad y tu.


 Al final, los más acalorados cumplimos nuestro deseo de aquella mañana, el bañito de rigor, cuánta satisfacción para nuestra musculatura, el agua estaba helada, como el clima de estos días, pero no podíamos irnos sin un cachito de todo aquello en la piel.

La vuelta en barco fue maravillosa, vimos las paredes desde otra perspectiva; los gigantes imponentes y ya pensando en otras rutas mas cercanas a ellos, más verticales quizás que ellos mismos.

El retorno por Santiago del Teide nos permitió observar algún almendro en flor que nos amenizó una apresurada vuelta que Garo y yo esperábamos por un comienzo temprano del carnaval. En la guagua, agotados, algunos caímos rendidos al calorcito de la gente y la buena música de nuestro chofer. Conversaciones diversas nos dejaron con las ganas de una nueva ruta en compañía de gente llena de leyendas.
                                                       
                     ( Coral )


miércoles, 4 de febrero de 2015




  Sábado 31 de Enero, por Barranco de Ruiz:





Fuimos al encuentro de todos en el local del colectivo como siempre en estas jornadas de entrenamiento sobre las cuatro de la tarde, aunque Cora y yo, aplicándole el ± 20 minutos típicos de los habitantes del archipiélago, llegamos algo tarde. Ya estaban escogiendo las lanzas, éramos 11 los que allí andábamos aunque se nos irían uniendo a lo largo de la tarde otros acompañantes hasta ser al final de la tarde 14 moradores de los barrancos.
Cogimos tres coches, y  nos dirigimos al Barranco de Ruiz, la antesala de San Juan y un micro-mundo hermoso, en conjunción con La Rambla (pequeño pueblo pesquero), emocionalmente ligado a algunos de los integrantes de esta jurria.





Tras aparcar, en seguida se nos unieron un saltador y una saltadora al grupo y comenzamos a subir por la vertiente oeste del Barranco de Ruiz, esta zona la reformaron hace poco, con muros de hormigón revestidos de piedra, reformando parte de los bancales y las zonas de tránsito, También rehabilitaron un conjunto arquitectónico de molino de agua para su funcionamiento; según nos explicó Enrique la idea era plantar cereales en los bancales cercanos y usar el molino para molerlos, consiguiendo harinas, gofio y otros productos. Los ejercicios los comenzamos en las primeras huertas, practicando salto a pies juntos, el grupo se dividió para buscar los saltos más adecuados al nivel de cada saltador, los más atrevidos subieron rápido la ladera, los menos nos conformamos con alturas medias y bajas en la zona inicial de bancales, en este punto de calentamiento nos entretuvimos una hora al menos. Escachamos gran parte de las malas hierbas apostadas en el borde de los muros, y martilleamos el fondo del estanque tristemente en desuso. En este punto tres de los componentes realizaron saltos de precisión a regatón muerto, hasta una piedra caída en el interior. Mientras nosotros miramos con interés y practicamos desde la escalera o los muros.




Tras esta introducción nos dirigimos hacia el cauce del barranco pasamos por la zona recreativa y de comidas del Barranco Ruiz. Alexis y Kevin probaron algunos muros ante el asombro del improvisado público.  La bajada hacia el cauce estaba muy verde plagada de floración que al parecer es normal en estas fechas en algunas plantas.
Nos encontramos de frente con un encauzamiento infradimensionado, un hueco por el que parece imposible que pueda correr toda el agua que asume el pronunciado barranco, apenas cuatro

metros de diámetro de un túnel de unos 60 metros. Esto produce un choque visual, frente a la vereda verde encontrarte con un túnel de placas onduladas, parecía como si estuviéramos dentro de una presa, esta sensación se potenció aún más cuando llegamos al otro extremo del túnel, cuando nos encontramos con una pechada de hormigón de considerable altura, nos enfrentamos a ella como pudimos, bastoneando tras fijar la lanza bien en alguna oquedad del cemento.







Tras este intermedio cementoso y árido volvimos a la senda del barranco con mucho verde y fango y piedras redondeadas por el agua. Plantas típicas de la cercanía del mar, tabaibas, granadillos (hipéricos) que nos aclararon que se podían diferenciar de otras plantas arbustivas por sus hojas opuestas... Existen al menos cuatro variedades en Tenerife de estos hipéricos (hipericus). Estuvimos practicando saltos de banda, saltos de lado a lado y otras técnicas, hasta que comenzó a hacerse de noche cuando ya respirábamos la cercanía del mar



Comenzamos a subir la ladera que nos llevaría hasta La Rambla ya de noche.Este pueblo es ya de por si especial pero se convierte en ensoñación cuando la gente que lo habita y que lo ha habitado comparte sus recuerdos y vivencias, nos explica las veredas para llegar al mar que ya están borradas, anécdotas y labores.
La marcha nos llevó a una casita preciosa, de Pedro, Petri y Eresé, donde el tiempo se detiene, y está uno cómodo en cualquiera de sus espacios, allí nos invitaron a un poco de bebida isotónica (de cebada) y a unos compases de piano que salieron de las manos de Pedro.



Esta jornada la concluimos compartiendo vino y comida ( para no perder las buenas costumbres)


                       

         (Garoé)