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jueves, 2 de noviembre de 2017

MI COMIENZO EN EL SALTO DEL PASTOR COMO BAIFO





        Mi pareja me comentó que iba  a empezar un curso de salto del pastor y que ella quería ir, y como no, yo me apunté con ella. La verdad que nunca sentí curiosidad por saber cómo se trasladaban  por los terrenos irregulares y barrancos los pastores de nuestra tierra, Canarias. 

       Empezamos el segundo día del curso ya que el primero estábamos de viaje y nos fue imposible asistir. Con mucha ilusión nos presentamos entre compañeros y empezó la experiencia con la explicación de los profesores sobre las técnicas para llevar la lanza: cómo colocar las manos, el cuerpo y las piernas, parece fácil, pero la verdad que se necesita mucha destreza y maña más que fuerza, aunque como buenos novatos usamos más la fuerza que la maña.

       Estuvimos cerca de 4 horas, bastante intenso, pero muy satisfactorio, regresamos antes de anochecer y terminamos tomándonos unas cañas para conocernos un poco más y hablar de nuestra experiencia como brincadores.
Esa misma noche acabé muy cansado y al día siguiente tenía agujetas por todos lados (la falta de costumbre), pero ya hoy no veo la hora de que sea sábado para continuar con mi segundo día, la verdad que me ha sorprendido, gracias profesores y compañeros,






Sergio Méndez Mora

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