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martes, 20 de mayo de 2014



Sombrero de Chasna – Barranco el Agua-Pegueros 
( 18 de mayo )
                                             La Escuela Municipal de Salto del Pastor Canario de La Orotava realizó este  pasado domingo día 18 de mayo una de sus últimas tareas. Los dos monitores de este curso, Petri y Enrique, miembros a la vez del Tagoror Chiregua (colectivo que viene llevando la dirección técnica de esta Escuela Municipal desde 1998), decidieron que había llegado el momento de subir a las cumbres de la Isla para brincar, y brindar así también homenaje al origen de esta práctica ancestral en un entorno cargado de simbología aborigen y fuerza telúrica: Las Cañadas.
La cumbre de la Isla está vedada para la práctica del Salto del Pastor “por imperativo legal”. Así pues sólo pudimos asomarnos al siempre sorprendente balcón que nos ofrece el circo de Las Cañadas, los restos de aquel gigantesco estratovolcán (antiguo “Teide”) que se elevara muy por encima del actual, hasta que se  desplomó  provocando deslizamientos colosales de materiales hasta el mar y el espacio mismo de la caldera de Las Cañadas.
 Parece, entonces, que el crecimiento y el desequilibrio se pueden juntar catastróficamente. Somos conscientes de ello en esta Escuela Municipal. Por ello todos los monitores insisten, año tras año, en un aprendizaje paulatino que se vaya asentando sobre la sólida base del dominio de las técnicas y gestos fundamentales, para luego disfrutar de una experiencia gratificante y plena que, a la vez, haga posible minimizar los riesgos.
Para llegar al punto citado antes, ascendimos por el lomo de los Pegueros, desde el km. 60 de la carretera TF 21 (de Boca Tauce a Vilaflor). El día estaba nítido. El sol penetraba con fuerza aunque mitigado por la refrescante brisa. Roberto Carlos tomó la delantera para que Pedro, Petri, Laura, Enrique, Javi, María José, Coral, Garoé y un servidor siguiéramos sus pasos. El ascenso nos regaló la visión del Sombrero de Chasna, erguido cual fortaleza por su vertiente sur; de pinos ejemplares, resistiendo a la sequía, al viento, al calor, al frío, a la falta de sustrato, al fuego;  de enormes tajinastes rojos, ¿cómo logran empinarse con tantas flores en tan duras condiciones? Nunca dejan de sorprendernos.
Después de las fotos de rigor frente a Pico Viejo y el Teide, nos acercamos al Sombrero de Chasna. Por los riscos de su costado comenzaron los bastoneos y brincos precisos hasta encauzarnos en el Barranco el Agua-Pegueros, donde el compañero Goyo, no sin gran esfuerzo (después de un día de romería en la Sabinita Alta), nos esperaba. Ah, lo de Pedro también tiene mérito... y por el mismo motivo.


El descenso por el cauce del barranco se hizo ágil y muy entretenido, poniendo los nervios a prueba en el algunos pasos, pero superados con holgada suficiencia y mayor o menor maña.
El esfuerzo y dedicación de los enseñantes vuelve a dar sus frutos. ¡Qué lástima que no cunda el ejemplo! En breves días asistiremos a la estéril liturgia de la “canariedad”. Instituciones y centros educativos se afanarán en reafirmarla deprisa y corriendo: ¡toca llenar el expediente! El resto del año podríamos trasplantar casi cualquier colegio canario a La Rioja, por ejemplo, y no se notaría.  De los contenidos canarios en la escuela no queda sino una nota al margen en las programaciones. No se exige por las autoridades educativas. Tampoco dan formación. La canariedad parece hoy un residuo “folklórico” en el sentido más chabacano. Salvo raras y honrosas excepciones, las televisiones y radios también siguen el mismo patrón.
Pero “milagrosamente”, a veces, en medio de este desolado paisaje, encontramos un cacho brillante de obsidiana en un lugar aparentemente inexplicable, como en el barranco del domingo. Otro brilla estas noches en la rotonda de entrada a Los Realejos. Aunque su luz no es propia. La figura de un saltador reluce en esa rotonda anunciando las fiestas patronales del pueblo.



Yo no creo en las casualidades, creo que es prueba de que existe un aceptable conocimiento en Los Realejos de qué es el Salto del Pastor. Por más de 15 años, nuestra compañera Petri, primero en el Colegio de Palo Blanco y luego en el IES Los Realejos, ha impartido el Salto del Pastor en sus clases de Educación Física. Cientos y cientos de alumnos/as, que ya trascienden una generación, han tenido conocimiento y contacto directo con el Salto del Pastor, y eso no se olvida tan fácilmente.
Es un honor y una suerte contar entre los miembros de nuestro colectivo con gente comprometida con esta causa como Petri, como Cecilio también, en el IES Orotava, y como otros/as jóvenes miembros y colaboradores que se están sumando a esta línea de trabajo.

¡No se dan las condiciones, pero al menos damos ejemplo!
 Fran






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