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lunes, 13 de enero de 2014



¡TENGAN CUIDADO AHÍ FUERA!

Tomando como latiguillo la célebre frase del Capitán Furillo de la legendaria serie policíaca “Canción Triste de Hill Street” (Hill Street Blues)  (desconocida seguramente por los más jóvenes) podemos comenzar el relato de la 2ª salida a Risco del curso 2013-2014.

 La llegada al camino de bajada a Rojas nos deparó una sorpresa inesperada, el suelo estaba anegado de agua, convertido en un barrizal que embostaba los regatones y nuestras botas hasta el punto de complicar el descenso – a priori, muy sencillo- y convertirla en una verdadera proeza. Según palabras de la “Maestra”  -“las rocas que siempre son nuestras aliadas, hoy se ven como un auténtico peligro porque al estar las suelas de las botas mojadas y embarradas se deslizan como jabón”.

 

Hubo de casi todo, resbalones, picadas de tuneras, algún pequeño “talegazo”. Pero allí estábamos tod@s capeando el descenso, cada cual cómo podía. 


El día estaba espectacular y además teníamos compañía excepcional; con nosotros bajaba un pequeño explorador que, espada en ristre y como ya nos tiene habituados con su indumentaria, también buscaba iniciarse en estas artes del Salto del Pastor. Cual buscador de tesoros en busca de su botín, bajó con naturalidad por los resbaladizos lejíos hasta la placita de Rojas, allí, en compañía del “Gran Maestro”, se empecinó en conseguir su triunfo: saltar de lado a lado entre unos bancos de piedra a una distancia considerable. No cejó de su empeño hasta lograr el objetivo. Una vez logrado; exhausto, se unió al grupo que practicaba saltos de precisión, regatones muertos, saltos a banda...., incluso hubo clases particulares y demostraciones a algun@s transeúnte  que por allí pululaban. 



 









De vuelta, la empinada y cansina subidita hasta los coches. Como casi siempre, se nos hizo de noche y alguien perdió  el regatón de su lanza, qué mala pata..., búsqueda infructuosa y de vuelta al Tagoror.
  
Una vez en el Rincón, limpieza minuciosa de los regatones (que estaban a tope de barro), relleno de solicitudes, pago de cuota federativa y refrigerio entre chistes del pequeño explorador, risas y camaradería como de costumbre. 




 ¡Ah! Para los rezagados: apoquinen cuanto antes los dos mil ciento cincuenta y cuatro duros para seguir viéndonos cada domingo en el risco.
 


Y recuerden el principio:

 “TENGAN CUIDADO AHÍ FUERA”

Infinito abrazo a tod@s.

Pedro (El Pika)




















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