Empieza de verdad el curso… Todos estamos emocionados, nerviosos, con ganas de coger la lanza y hacer nuestros pinitos, de ir mejorando... Todo son carreras a las tres y media, saludos, sacar lanzas, elegir una, preparar la salida… ¿cuántos vendrán?, ¿falta alguien?...las lanzas entran y salen por la ventana. Los novatos no sabemos cuál elegir y, en ese trance, algunos cogemos lanzas asignadas ya a los veteranos (lo siento Cati, te la pringué de sebo). En medio del trajín, Kevin nos cuenta que el domingo es su cumpleaños...

Por cierto, para aquellos que no vinieron ayer y no por el partido de fútbol, escuchad a la profe, Petri tiene razón, puede ser que estuviera “chubasquiando” por toda la isla desde la tarde anterior, pero en El Ancón el sol brillaba en todo lo alto. Incluso en la primera bajada a las huertas, cuando tuvimos El Bollullo a la vista, algunos estuvimos dudando si soltar la lanza por un momento y bajar a darnos un buen chapuzón. Lo dicho, cogemos las lanzas nos encaminamos a las huertas, y comienza la práctica, un frenesí de sube y baja guiados por todos los expertos (Petri, Quique, Fran, Toño, Javi…, brincos y más brincos). ¡Vaya ritmo el de este año! Saltos a pies juntos...todos queremos aprender más y rápido, nos esforzamos, sujetar bien el astia, pegarla al cuerpo, juntar las piernas pero no los pies, mantener el equilibrio, aprender a frenar para no caer a plomo,….la tarde pasa volando. Sólo nos tomamos un respiro cuando una nube pasajera deja caer cuatro gotas y decidimos hacer estiramientos embelesados con el arcoíris que nos descubre Pilar. Y, tras el estiramiento, más ritmo aún saltos de más altura, saltos a banda, el del enamorado, trepas, bastoneos, deslizamientos…, este grupo no para ni para beber agua. Menos mal que al final de la tarde nos espera el segundo gran aliciente del curso, la cervecita con tapa que nos permite recuperarnos y comentar las jugadas pasadas, los progresos, la

¡¡¡¡¡Feliz cumpleaños Kevin!!!!