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miércoles, 4 de febrero de 2015




  Sábado 31 de Enero, por Barranco de Ruiz:





Fuimos al encuentro de todos en el local del colectivo como siempre en estas jornadas de entrenamiento sobre las cuatro de la tarde, aunque Cora y yo, aplicándole el ± 20 minutos típicos de los habitantes del archipiélago, llegamos algo tarde. Ya estaban escogiendo las lanzas, éramos 11 los que allí andábamos aunque se nos irían uniendo a lo largo de la tarde otros acompañantes hasta ser al final de la tarde 14 moradores de los barrancos.
Cogimos tres coches, y  nos dirigimos al Barranco de Ruiz, la antesala de San Juan y un micro-mundo hermoso, en conjunción con La Rambla (pequeño pueblo pesquero), emocionalmente ligado a algunos de los integrantes de esta jurria.





Tras aparcar, en seguida se nos unieron un saltador y una saltadora al grupo y comenzamos a subir por la vertiente oeste del Barranco de Ruiz, esta zona la reformaron hace poco, con muros de hormigón revestidos de piedra, reformando parte de los bancales y las zonas de tránsito, También rehabilitaron un conjunto arquitectónico de molino de agua para su funcionamiento; según nos explicó Enrique la idea era plantar cereales en los bancales cercanos y usar el molino para molerlos, consiguiendo harinas, gofio y otros productos. Los ejercicios los comenzamos en las primeras huertas, practicando salto a pies juntos, el grupo se dividió para buscar los saltos más adecuados al nivel de cada saltador, los más atrevidos subieron rápido la ladera, los menos nos conformamos con alturas medias y bajas en la zona inicial de bancales, en este punto de calentamiento nos entretuvimos una hora al menos. Escachamos gran parte de las malas hierbas apostadas en el borde de los muros, y martilleamos el fondo del estanque tristemente en desuso. En este punto tres de los componentes realizaron saltos de precisión a regatón muerto, hasta una piedra caída en el interior. Mientras nosotros miramos con interés y practicamos desde la escalera o los muros.




Tras esta introducción nos dirigimos hacia el cauce del barranco pasamos por la zona recreativa y de comidas del Barranco Ruiz. Alexis y Kevin probaron algunos muros ante el asombro del improvisado público.  La bajada hacia el cauce estaba muy verde plagada de floración que al parecer es normal en estas fechas en algunas plantas.
Nos encontramos de frente con un encauzamiento infradimensionado, un hueco por el que parece imposible que pueda correr toda el agua que asume el pronunciado barranco, apenas cuatro

metros de diámetro de un túnel de unos 60 metros. Esto produce un choque visual, frente a la vereda verde encontrarte con un túnel de placas onduladas, parecía como si estuviéramos dentro de una presa, esta sensación se potenció aún más cuando llegamos al otro extremo del túnel, cuando nos encontramos con una pechada de hormigón de considerable altura, nos enfrentamos a ella como pudimos, bastoneando tras fijar la lanza bien en alguna oquedad del cemento.







Tras este intermedio cementoso y árido volvimos a la senda del barranco con mucho verde y fango y piedras redondeadas por el agua. Plantas típicas de la cercanía del mar, tabaibas, granadillos (hipéricos) que nos aclararon que se podían diferenciar de otras plantas arbustivas por sus hojas opuestas... Existen al menos cuatro variedades en Tenerife de estos hipéricos (hipericus). Estuvimos practicando saltos de banda, saltos de lado a lado y otras técnicas, hasta que comenzó a hacerse de noche cuando ya respirábamos la cercanía del mar



Comenzamos a subir la ladera que nos llevaría hasta La Rambla ya de noche.Este pueblo es ya de por si especial pero se convierte en ensoñación cuando la gente que lo habita y que lo ha habitado comparte sus recuerdos y vivencias, nos explica las veredas para llegar al mar que ya están borradas, anécdotas y labores.
La marcha nos llevó a una casita preciosa, de Pedro, Petri y Eresé, donde el tiempo se detiene, y está uno cómodo en cualquiera de sus espacios, allí nos invitaron a un poco de bebida isotónica (de cebada) y a unos compases de piano que salieron de las manos de Pedro.



Esta jornada la concluimos compartiendo vino y comida ( para no perder las buenas costumbres)


                       

         (Garoé)

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