Como era de costumbre, siempre llegando tarde, tenía ganas de poder coger
la lanza y empezar a saltar, a descubrir nuevos saltos, a vivir nuevas
experiencias como conocer nuevos risco. Llegamos al colectivo donde cada uno cogió sus lanzas correspondiente lo
cual las introducimos en el coche para ponernos en marcha a el risco de
rojas.

Tras llegar a nuestro destino cada uno de nosotros saco su lanza. Hasta que
por fin los monitores nos dirigieron el camino, al llegar al risco me sorprendí
mucho, ya que era un bastoneo un tanto complicado, No solo era la dificultad
del bastoneo y de brincos si no que las plantas hacían más difícil el poder
avanzar, entre varios intentos de caerme me puse en pie, gracias a las
prácticas anteriores supimos arreglárnosla .Muchas veces los monitores no nos
dirigían el camino, si no que teníamos que buscarlo nosotros y si nos
confundíamos teníamos que seguir en la búsqueda, cada uno podía guiarse por
donde quisiera eso fue lo mejor de todo ya que hay nos dimos cuenta de que no
es tan fácil como parecía.

Entre saltos a pies juntos, bastoneros y regatones muertos me di cuenta de
que ya habíamos llegado a los pascales Pero no nos hagamos falsas ilusiones,
antes de llegar quedaba el gran salto, unos de los saltos en los que tenías que
controlar muy bien la técnica para caer en el sitio adecuado Pero eso no es
dificultad ya que nos han enseñado muy bien así que fue muy fácil pasar ese
salto.
Muchos aprendizajes hubieron en los pascales, en mi caso aprendí a pasar de
lado a lado, a saltar de lado avanzando, Gracias a practicarlo tanto pude
convencer a los monitores para que me dejaran hacer el regatón muerto, entre
tantas dudas y miedo logre hacerlo!!
No soy una persona que practique mucho el deporte, o que lo adore, pero el
salto del pastor ha hecho que me resulte muy bonito el poder descubrir paisajes
nuevos el poder adentrarme en la vegetación, me relaja hace que me sienta
libre a la hora de saltar. Yo no he nacido en estas islas tan bonitas y
maravillosas,pero gracias a muchas personas he aprendido cultura como
también tradiciones e historia sobre la población de antes, y me
alegra mucho el poder ir cada sábado, a aprender cada día una cosa nueva, a
conocer montes que nunca había visto, en conclusión me encanta el salto
del pastor!
(Vanesa)