Ya conocen Rojas, como pudieron ver el otro día se trata de una zona de la isla singular, en la que cohabitan un enorme y feo edificio en “descomposición”, con un precioso y cuidado camino real, en el que cada piedra nos muestra la dulzura de la mano que la colocó. Además Rojas cuenta con el risco, y nos permite ir adentrándonos en él poco a poco, brinco a brinco.

Quedan ya lejos los primeros brinquitos con la lanza, en los pequeños muros bajo el Laurel en el Ancón y también esa sensación de torpeza con la lanza en la mano, que dejó paso a disfrutar del ritmo que nos marca la lanza en cada paso. El otro día uno de ustedes comentaba “fui a caminar y eché en falta la lanza, ¿eso es bueno?”, y la única respuesta posible es que eso es contagio, que diría Tania!!!! Un contagio de utilidad de la herramienta que nos facilita el desplazamiento, un contagio de buenas sensaciones que tienen como protagonista a la lanza y al grupo formado alrededor de ella. Así que sí, están contagiados y nosotros contentos de haber colaborado en el contagio, seguro que estas navidades serán especiales, serán las primeras que les impidan ir a saltar, jeje. Nos vemos nuevamente el
sábado 7 de enero, en el mismo sitio y a la misma hora.
FELICES FIESTAS