Manolo
Este es el blog de l@s alumn@s de la Escuela de Salto del Pastor del Tagoror Chiregua.
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sábado, 27 de enero de 2018
LA LADERA
Manolo
jueves, 25 de enero de 2018
DE REGRESO AL RISCO
Hola, como a todos, esta semana me ha tocado a mi escribir algo del curso, así que aquí va. Después de una semana ( por causa de la alerta por tormenta) sin tener curso, nos reunimos otra vez para seguir la practica del salto del pastor. Toca el saludo a nuestros compañeros y el reparto de las lanzas, pero los profes nos dieron una sorpresa, hoy nos íbamos a un lugar diferente. Así que cargamos las lanzas en el coche y carretera hasta la Romántica (Los Realejos) cerca del mar, un lugar muy bonito, con muchas huertas abandonadas, perfecto para la practica del salto.
No se los demás, pero yo me encontré algo nerviosa y patosa después de tantos días sin tocar la lanza, pero en cuanto empecé a dar los primeros saltos (pequeños al principio), me di cuenta que iba ganando en seguridad y de que no se me había olvidado lo poco que ya había aprendido. Bajamos por las paredes de los bancales de distintas alturas hasta que llegamos junto al mar, la verdad que el paisaje y el lugar es muy bonito, no solo aprendemos una técnica de nuestros antepasados sino, también vamos a lugares que de otra manera ni pasaríamos por ellos.
Yayi Martín
martes, 23 de enero de 2018
LA ILUSIÓN DE UN BAIFO

¡¡¿¿Pero a dónde van??¡¡ Y bajan así por el barranco??¡¡ Mira¡¡ ya han llegado¡¡ Increíble¡¡

Muchas emociones sentí la primera vez que vi a un grupo de amigos bajando con sus lanzas por aquel barranco, y ahora, tantos años después, aquí estoy, aprendiendo en el salto del pastor.
Quién dijo fácil, claro que no lo es, pero vamos a intentarlo, aprovechando al máximo las explicaciones de maestros y compañeros, quienes hacen que confiemos más en nosotros mismos, en cada paso, cada salto, en la búsqueda de soluciones, de otras posibles alternativas, y cómo no, de confiar en la lanza, hacerla como parte de nuestro cuerpo, pues en ella está la clave que nos hará mejorar en esta técnica tan singular y propia de nuestra tierra, y de la que tengo la esperanza que algún día pueda llegar a perfeccionar.
Carmen Reyes
martes, 12 de diciembre de 2017
¡LA LANZA!
¡La lanza! Hace un año no me imaginaba por el monte con una de esas largas maderas acabadas en punta de hierro y ahora estoy deseando llevar "la lanza". Un servidor, como cualquiera que haya vivido un tiempo en canarias, había visto alguna vez el salto del pastor. Para mí, era impensable como tocar el timple, hacer una cesta de mimbre o cantar una folia, Algo bonito pero aburrido.......
En cuanto lo probé supe que era mi nuevo vicio, Saltar engancha! Cuidado!
Me apunté recomendado por un fenómeno y aquí estamos, Un grupo de nuevos saltadores que queremos aprender a bastonear, saltar y disfrutar de esta bonita tradición única en el mundo.
Llevamos ya como cinco o seis "clases" y cada vez voy con mas ganas, no solo por saltar, que es a lo que venimos, sino también por relacionarme con este grupo de gente encantadora y aprender de los más antiguos. Tomarte una cerveza fría ( hay quien bebe otras cosas) después de haber guardado las lanzas, y escuchar interesantes historias de boca personas con experiencia como Toño o Manolo siempre son bien recibidas para quienes queremos saber siempre un poco más.
Del rebaño de cabras a veces se escapa un baifo, y si preguntan a mis compañeros, probablemente les dirán que este año me toca a mi serlo. Supongo que es porque no paro de intentar saltos altos que den adrenalina, aunque de poco o nada sirven si no controlas la técnica de bastoneo, que es la mas segura y adecuada para el risco, sin embargo no puedo evitar buscar siempre un punto de emoción extra con mi nueva amiga « La lanza». Animo a todos lo que lean este texto a que prueben el salto del pastor y ojalá les guste la mitad que a mi.
¡Nos vemos en el risco!
Pedro
viernes, 24 de noviembre de 2017
UNA GUERRERA GUANCHE EN UN MUNDO MODERNO
Esta historia relata como una guerrera guanche luchaba por
conservar las tradiciones de su tierra canaria ante un mundo moderno plagado de
costumbres extranjeras.
Mientras sin
remedio veía como parte de costumbres desaparecían, ella buscaba quien podía
ayudarla a conseguir su objetivo. Un buen día escuchó hablar de un colectivo
llamado Tagoror Chiregua cuya misión era enseñar a la gente a practicar el
salto del pastor, unas costumbres que utilizaban sus antepasados guanches para
trasladarse por sus tierras por medio de
los barrancos con una gran lanza. Ésta lanza era como parte de ellos, de hecho
está empezando a aprender que tiene que depositar toda su confianza en la lanza
porque con ella debes saltar grandes muros. De momento su experiencia está
siendo fructífera aunque debe perder su miedo, porque por su camino le espera
sitios muy bonitos pero complicados.
No saben los satisfactorio que es para ella cuando ve que cada Sábado un grupo de gente muy ilusionada por seguir evolucionando en ésta práctica, y cuando finalizan derrotados pero con una sonrisa en la boca, se reúnen para echarse unas cervecitas para unos, y otros refrigerios para otros, compartiendo opiniones, consejos y sobre todo muchas risas.
Quiero
agradecer a éste colectivo porque gracias a todos ellos se sigue practicando y
conservando una costumbre muy autóctona, y si me lo permiten también quiero
mencionar a otro colectivo llamado Red Taknara porque al igual que Tagoror
Chiregua su objetivo es seguir conservando todas nuestras costumbres.
VANE
DÍAZ
lunes, 20 de noviembre de 2017
EL REGRESO OSCURO
Sábado por la tarde y por tercera vez me encuentro con mis
compañeros y compañeras preparados para una nueva sesión de Salto del Pastor.
Los vuelvo a encontrar sonrientes y como yo, todos están impacientes por
comenzar.
El día será algo diferente, subiremos un pequeño sendero para luego
volver a bajar poniendo en práctica lo aprendido hasta ahora. La subida no es
larga pero se hace dura, la forma de vida sedentaria de un informático no ayuda
mucho. Una vez arriba esperamos un momento a que lleguen los demás, algo que
aprovecho para recuperar el aliento hasta que por fin comienza el descenso.
Empezamos la bajada haciendo uso de la técnica del bastoneo, al principio me
encontraba algo torpe pero enseguida empiezo a descubrir como usar la lanza sin
sentirla como algo ajeno. Sorprendentemente en algunos puntos del descenso me
siento más seguro y más ágil gracias a esta herramienta. Recortamos incluso
ciertas partes del camino bastoneando por lugares más empinados o incluso haciendo
pequeños saltos que poco a poco nos suben la adrenalina y nos terminan de
enganchar a esta actividad si no lo estábamos ya.
Al llegar abajo me doy cuenta
de que el recorrido se ha hecho corto, muy corto y muy divertido. Ahora nos
dirigimos a la finca donde hemos practicado los días anteriores, unos bancales
abandonados que nos vienen muy bien nuestro fin, ya que hay mucho espacio y
obstáculos de diferentes alturas donde practicar. Aquí pasamos el resto de la
tarde, intentado realizar los ejercicios que nuestros profesores Javi y Alex
nos indican hasta que el sol, hostigado por el cambio de hora de invernal se
oculta antes de tiempo y nos vemos obligados a marcharnos a oscuras,
compartiendo las pocas linternas que tenemos. Una buena lección ya que nuestros
profesores nos habían advertido de que siempre debemos llevar una linterna o
frontal (entre otros elementos), algo en lo que no les habíamos hecho mucho
caso pero creo que a partir de ahora nos tomaremos sus consejos un poco más en
serio.
Simón M Negrín Martín
lunes, 6 de noviembre de 2017
NOS VEMOS EN EL RISCO
Llevaba tiempo viendo a personas
practicar el salto del pastor. Las miraba con asombro y cierta admiración. Por
eso, cuando llegó el día me apunté al curso de salto. Estaba dispuesta a
aprender, aunque tenía bastante miedo. No me considero muy intrépida, pero eso
no iba a paralizarme.
Tras tres semanas de práctica,
con inseguridades, fallos, agujetas e ilimitados intentos he conseguido hacer
mis primeros bastoneos efectivos. Esto supone una gran motivación para seguir
adelante en todo este proceso de aprendizaje. Superar estos pequeños retos y
celebrarlos para mí es la mejor manera de disfrutar este curso.
Pero no solamente estoy
aprendiendo a saltar, cosa que parecía imposible si me lo hubieran contado hace
algunos años atrás. También estoy llevándome un precioso regalo, me refiero a
la buena compañía. El grupo de salto, con sus monitores a la cabeza y su buen
hacer, está formado por diversas personas entre las que abunda positividad,
risas, compañerismo, etc., entre otras muchas cualidades que me quedan por
descubrir a lo largo del próximo año.
Me animo a dedicarle un sencillo
poema al brinco, por la admiración que siento por esta antigua y exclusiva
práctica de las Islas Canarias.
EL SALTO DEL PASTOR
Aquella práctica ancestral
llamaba mi atención,
sincera en su caminar
para el cuerpo desplazar.
Clavaba el regatón
el humilde pastor
con la lanza subía y bajaba
hasta el sitio en cuestión.
Llevaba unas pocas cabras
y un desgastado zurrón,
se comía el gofio
con el frío o el calor.
Trabajo duro tenía el pastor,
mucho mejor lo llevaba
con el brinco inspirador.
Con sebo de cabra hidrataba la
lanza,
cuidaba la madera,
ya que por ella deslizaba la
cadera,
también la mano y la entrepierna,
y su tronco guiaba donde cayera.
El risco recorrió el pastor,
de la costa a la cumbre
nos dejó la costumbre,
¡y no desapareció!
grandioso legado dejó,
el salto del pastor.
Para finalizar este pequeño
relato, quiero decir que el curso de salto es uno de los mejores planes de fin
de semana, lo recomiendo 100%. Nos vemos en el risco.
María José Ruiz Hidalgo
jueves, 2 de noviembre de 2017
MI COMIENZO EN EL SALTO DEL PASTOR COMO BAIFO
Mi pareja me comentó que iba
a empezar un curso de salto del pastor y que ella quería ir, y
como no, yo me apunté con ella. La verdad que nunca sentí curiosidad por
saber cómo se trasladaban
por los terrenos irregulares y barrancos los pastores de nuestra
tierra, Canarias.
Empezamos el segundo día del curso ya que el primero
estábamos de viaje y nos fue imposible asistir. Con mucha ilusión nos
presentamos entre compañeros y empezó la experiencia
con la explicación de los profesores sobre las técnicas para llevar la
lanza: cómo colocar las manos, el cuerpo y las piernas, parece fácil,
pero la verdad que se necesita mucha destreza y maña más que fuerza,
aunque como buenos novatos usamos más la fuerza
que la maña.
Esa misma noche acabé muy cansado y al día
siguiente tenía agujetas por todos lados (la falta de costumbre), pero
ya hoy no veo la hora de que sea sábado para continuar con mi segundo
día, la verdad que me ha sorprendido, gracias profesores
y compañeros,
Sergio Méndez Mora
jueves, 1 de junio de 2017
Tarucho, Masca.

Hola saltadores, hace tiempo que oía hablar de Tarucho cómo algo
especial, un sitio de impresión, pues si, se merece esa
calificación, no sólo por los saltos y los bastoneos, sino también
por los paisajes y vistas, que se descubren al acceder a la parte baja de
montaña Gala, por la degollada.
La
subida es relativamente fácil, pues desde la Cruz de Gilda, hasta
Gala, no hay grandes pendientes, por lo que lo hicimos en un ambiente
distendido aunque bastante caluroso, al superar la degollada y subir
hasta le parte baja y occidental de Gala.
Visionamos
perfectamente La Gomera y La Palma, El Hierro se vislumbraba, al sur, todo el
valle de Santiago del Teide, al este, la mole del Teide, con una vista
magnífica del pico Viejo, y debajo de nosotros, sin vacuna, el tajo o
acantilado que cae sobre Masca.
Llegamos
hasta ese impresionante macizo y desde allí se veía todo el caserío de
Masca, pero no por donde bajar, al final lo hicimos y fue una
sensación indescriptible poner los pies en el suelo (carretera), parecía que
habíamos bajado volando.
Salud brincadores
Manolo
martes, 30 de mayo de 2017
Taborno-Tamadite-Palo Hincado

Después de tantas rutas, aún me sigo sorprendiendo al encontrar unos lugares tan fascinantes y encantadores, donde nos sentimos todos sobrecogidos y nos miramos con cara de asombro, incrédulos, en este lugar de regocijo, por donde tanta gente, a través de los tiempos, ha dejado su impronta, en las paredes de Casa Hilario.

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