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jueves, 2 de mayo de 2013

Masca y el rabo de gato

El pasado domingo 28 de abril a las 9 de la mañana, nos encontramos en la plaza de Buenavista. Ese día fue muy especial porque no sólo fue nuestro colectivo, también fueron algunas personas de otros colectivos y también los chicos/as de la casa de la juventud. A las 10:30 cogimos la guagua para dirigirnos hacia Teno. A las 11:30 de la mañana nos llegamos a Masca, dispuestos a pasar un día maravilloso todos juntos de risas y fiestas. Antes que empezáramos a bajar el barranco nos explicaron las zonas que teníamos que limpiar y dividirnos en varios grupos, después de todo esto empezamos a bajar. Hicimos varias paradas para descansar. Mi grupo tuvo que limpiar por la pared del barranco y el resto fue por el cauce. Después de varias horas caminando, saltando y limpiando, el barranco se iba acabando.



Como de costumbre, al llegar nos esperaba un buen baño. Aunque en esta ocasión se echó de menos el tradicional “refrigerio”. Agrupados todos, nos llevaron en barco hasta Teno. Y al finalizar la ruta llegamos a Teno, algunos más cansados que otros, pero valió la pena, estuvimos esperando la guagua hasta que nos vinieron a recoger para ir a Buenavista.



Cuando llegamos a Buenavista, unos se fueron y otros continuaron la ruta con el refrigerio como debe ser. ¡Qué tradicional es el grupo!Así que colorín y colorado esta ruta tan divertida se ha acabado. Espero que se lo hayan pasado muy bien.



¡Aaaaaaaaaaah, se me olvidaba! El que vaya con Fran en su coche, a la próxima ruta, que tenga cuidado que no le deje detrás. Para finalizar quisiera agradecer a Juan, Petri, Fran y compañeros por la paciencia, el cariño y todo lo demás que me han dado en estos meses. Gracias por hacer realidad el sueño de convertirme en saltador.
Un abrazo y nos vemos en el risco con viento fresco, que el calor no es bueno pa’ la brincadera,
EDUARDO

jueves, 25 de abril de 2013



Encuentro en Anaga
Antes de describir la ruta de Afur, quisiera agradecer al colectivo el esfuerzo por hacer un encuentro tan especial en el albergue de Anaga. Se sumaron muchas cosas para que saliera tan bien como la predisposición de la gente a compartir alegría, a desconectar, muchas risas...
Me gustaría valorar a las personas que compran las cosas para la comida, a las que cocinaron, a las que piensan en el grupo más que en ellos mismos, porque gracias a ellos los demás creo yo, guardaremos un bonito recuerdo de ese fin de semana.
En cuanto a la ruta, mucho calor al principio pero el tiempo nos fue acompañando y terminó siendo inmejorable. La primera parte nos dirigimos a la "casa del cura"  con su pequeño lagar. Tres palmeras junto a la casa donde se veía la huella de la extracción del guarapo. Antes de la casa nos refrescamos en uno de los pocos sitios con sombra que había. Luego un pequeño ascenso para llegar a la Degollada y disfrutar de la vista que nos ofrecía.

La segunda parte con mucho arbusto pequeño, zarzas, tasaigo... hacían el camino algo inaccesible pero a la gente se le veía con entusiasmo a pesar de algún que otro arañazo. Lo más bonito el pasear junto a las sabinas. Lo mejor estaba por venir: la ducha que Cecilio nos tenía preparado uno a uno.
La tercera parte y de más adrenalina, la bajada hasta los charcos. Interesantísima charla de David sobre la dispersión de las semillas en el ecosistema de Afur. Aquí hago mención a Cecilio por su paciencia, confianza y seguridad que transmitió hacia nosotros. A Petri y Fran como perfectos escuderos. A Goyo abriendo camino...
Y finalmente chapuzón en los charcos que creo va a ser portada de la revista Oxígeno esta semana.
Y personalmente me quedo con los pequeños detalles de la ruta como lo que aprendemos de cada uno de nosotros, de los demás, llevar 25 personas sin ningún problema serio; el abrazo de Fran y Petri al llegar el último de nosotros a los charcos lo decía todo.
Loren

miércoles, 17 de abril de 2013



CAMINO DEL RISCO EN TENO
El camino empinado del Risco en Teno fue la ruta de Salto elegida para realizarla con los alumnos de la Escuela, el pasado domingo14 de abril y para comentarla y valorarla elegimos a Alexis, alumno intrépido y habilidoso como el que más y atrevido tanto en tierra como en el mar, pero su diario se extravió... o se mojó... o se lió... es decir nunca apareció y heme aquí resumiéndoles nuestras vivencias. Soy consciente de que la emocionante aventura que disfrutamos en ruta no se puede resumir en dos párrafos pero aún así intentaré hacer una síntesis de anécdotas, historias, saltos y risas.
Al parecer, los vecinos de Teno Alto se desplazaban por varios caminos hasta el año 1972, año en el que se construyó la carretera. Cuentan que por el Camino del Risco bajaban a diario sus habitantes por ser más rápido y estrecho, aunque también más peligroso. Otros caminos como el del Corredor de Teno (enlaza Teno Alto con El Palmar) por ser más fácil y cómodo, era especialmente transitado por las clases sociales más altas: terratenientes, el médico, el cura… y también, al ser más ancho, por animales cargados.
 
Nosotros subimos el Camino del Risco también llamado el de las Vistas o las Vistitas hasta llegar al Tagoror y en sus asientos debatimos que si era un Tagoror que si una era, que si prehispánica o de época más reciente, sin llegar a una conclusión sobre su origen y desde ahí nos asomamos a ver los ataúdes (cajas de madera en la que bajaban a los muertos hasta Buenavista), que se conservan en una cueva cercana... y comenzamos el descenso con nuestros osados y motivados alumnos. Todo nos gustaba: los paisajes, las casas, las eras, el camino, la ruta, la vegetación, los saltos..., unos pequeños, otros a regatón muerto; algunos de precisión, bastoneos finos y brincos salvando obstáculos, etc. En fin, que desde la arista un tanto aérea, descendimos al cauce del barranco donde nos esperaban otros brincos y recovecos con verdosos charcos de agua y sin parar de brincar, de reírnos, de disfrutar,  llegamos a la Ermita, con un tiempo luminoso y soleado que nos invitaba a darnos un chapuzón.










Y así lo hicimos y fue allí en Punta Teno, en el muellito, cuando comprobamos hasta dónde llegaba el arrojo de Alexis que trepó por el risco en un periquete y se lanzó desde una gran altura al mar... uff¡¡ nos quedamos sin respiración... creo que fue allí donde perdió su diario... y creo que por eso, Rober, Jorge y Samuel le están preparando una sorpresa para este fin de semana.
Gracias chicos y chicas por su motivación, por hacernos pasar tan buen día, por sus carcajadas alegría y bullicio, por sus juegos y bromas, y por esas ganas que le ponen todos al disfrute del brinco.
Petri

martes, 9 de abril de 2013

CAMINO DE CHINAMADA
      Nunca pensé que en la isla pudiera haber paisajes tan fantásticos como el que disfrutamos y en el que estuvimos este fin de semana. Para mí, ha sido uno de los más bonitos hasta el momento. Fue espectacular desde el inicio contemplar la cantidad de vegetación, que otras veces, hubiera pasado inadvertida para mí, quizás por la poca información, pero esta vez como en otras ocasiones, conocimos muchas plantas del entorno por dónde paseábamos. 
      Las laderas y orillas del camino nos mostraban la diversidad de especies que Ana, Petri y Pedro nos iban nombrando. Algunas de ellas como la rejalgadera que parecía un tomatero, la jocama, los guaidiles con flores blancas que resplandecían con algún rayito de sol que les llegaba, los cornicales que se nos enredaban con sus cuernitos a cada salto que dimos, beleños, rabasas que sus hojas daban bastante olor a zanahoria, los preciosos tajinastes blancos y muchas otras. Algunas de ellas nos explicaron que pertenecen al área biogeográfica de la Macaronesia, pero como nuestro amigo Roberto tenía hambre le sonó a macarronesia. 
      Era maravilloso contemplar el colorido de la roca con muchos tonos ocres, amarillos, teja y marrones, todo ello debido al paso de distintas capas de lava por la zona. Al terminar la subida tomamos fuerzas en el bar de Chinamada antes de empezar nuestros saltos. La subida, agotadora después de cargar la lanza casi 1:30h de camino. Las vistas desde arriba, de lo más impresionantes que he visto hasta el momento. Pudimos hacer bastantes bastoneos, saltitos entretenidos y divertidos. 
      En las zonas menos peligrosas cada uno iba a su aire y es lo que más me gusta. Buscar tu propia ruta, elegir los bastoneos y saltos, practicar decidiendo cada uno el brinco que dar y con la sensación de libertad que da el salto, sin tener que esperar en fila india uno detrás de otro. Además tenemos un grupo muy divertido, que va cantando y contando todo tipo de chistes por el camino.
      Nuestro almuerzo lo hicimos en una bonita cueva que nos daba por un lado al mar y otro a la montaña. Pero lo bueno y duro nos esperaba: la subida a uno de los Roques de “Dos Hermanos”. Unos vertiginosos paseítos, para después hacer una escalada por el Roque que terminó en la cima. La sensación aérea ponía los pelos de punta, el nerviosismo constante y la adrenalina al máximo, pero a su vez, las vistas desde arriba no tenían desperdicio: la tremenda playa de callados, los Roques de Anaga por el otro lado y las montañas te llamaban y casi querían hablar. Un temblor me empezó por las piernas y un sudor frío se apoderó de mí en el momento de la bajada. Vamos descendiendo animados, pero el cansancio iba apoderándose de nosotros tras seis horas de ruta. 
     Gracias a mis compañeros, porque con su apoyo logré llegar aunque arrastrando culo por algunas piedrillas. 
      Ya en el camino, con la lanza en el hombro y sensación de tranquilidad, miraba los Roques desde abajo sintiendo la satisfacción de haberlo hecho.
Gracias a todos. 
Cristina

jueves, 4 de abril de 2013



 LOMO LA ROSA

 El pasado domingo 31 de marzo, el Colectivo Chiregua de la Orotava, organizó con su escuela de salto del pastor la ruta para brincar en el Lomo la Rosa.
 
La ruta comenzó en Tegueste y allí nos dirigimos para encontrarnos por fuera del campo de fútbol municipal donde preparamos las lanzas y nos equipamos para protegernos del sol, ya que hacía un precioso día primaveral con un maravilloso cielo azul y un radiante sol que nos acompañó durante toda la jornada.

Una vez preparados alzamos nuestras lanzas y apoyamos en nuestros hombros para comenzar a caminar dirigiéndonos hacia el camino de los Laureles. Este camino es una de las primeras vías de comunicación de los guanches, en la isla. Camino empedrado y bordeado por vegetación endémica como Mocanes, Barbusanos y otras especies, que se va adentrando en el casco de Tegueste.
Todo no va a ser brincar y aprovechamos la compañía de Ana que nos explicó todo lo concerniente a este tipo de vegetación y algunas de sus características.

La primera parada fue en la plaza de la Arañita, punto de encuentro de la gente que traía leche desde la Orilla, Mesa de Vargas y Montiel. En la plaza se reunían y la llevaban a vender luego a Santa Cruz.

Continuamos, empezando la subida por el Camino de la Costa, o Vereda de las lecheras; este camino une el valle de Tegueste con Bajamar. Desde él pudimos disfrutar hermosas vistas de Tegueste y gran parte del norte de la isla, gracias a lo despejado del cielo, y por supuesto al fondo se veía el Teide.
A mitad del Camino pudimos apreciar unas hendiduras talladas en piedra llamadas cazoletas que Fran nos explicó que podían haberse utilizado para recoger agua para los caminantes. Desde allí  observamos el Barranco de Agua de Dios, importante zona arqueológica y de abundante vegetación.

Llegamos a la Gollada donde hay una era: en este punto el camino se divide y se puede ir hacia la mesa de Tejina, Montaña la Orilla, o seguir por el camino de la Costa. Nosotros continuamos por el camino de la orilla, que nos llevó hacia el Lomo del Medio y  Lomo la Rosa, este último, nuestro destino para iniciar el descenso hacia Bajamar brincando por todo el risco.

El Lomo la Rosa, es una ruta de excepcionales vistas, en las que se divisa parte de toda la costa de Bajamar y Tejina y hacia la derecha la montaña de Isogue y también al fondo Punta Hidalgo. Recordando una leyenda guanche parece ser que en Punta Hidalgo existe el topónimo de Aguaco, nombre que según la historiadora María Rosa Alonso pudo ser el nombre auténtico del conocido como Zebenzuí, heredero de todas estas tierras por ser hijo  ilegítimo hijo de Tinerfe el grande (Mencey de la isla antes de la división en nueve menceyatos).
 
En este lomo pudimos hacer saltos de diferentes alturas y dificultades, aparte del típico bastoneo. Para algunos novatos había tramos en los que bastoneamos pegando el culo al suelo, este es el precio de la inexperiencia, (todo se andará).

Llegamos al Lomo de la Cruz, paso obligado para la también ruta de Lomo del Medio. Allí hicimos un pequeño alto para descansar y ver como los incombustibles Alex y Roberto seguir practicando los saltos de regatón muerto.
Estos riscos, al estar en otro nivel más bajo tienen otra vegetación: cardones, tabaibas y Guaydiles.

Segumos bajando hacia el barranco Porlier y visitamos la cueva de Cho Clemente, para luego cruzar la carretera, bajar por el barranco Perdomo y ir hacia las piscinas de Bajamar a darnos un baño.

¡¡¡ Darnos un baño!!!. Baño por dentro de refrigerios varios y helados ya que el mar estaba tan malo, que las piscinas estaban cerradas, y de alguna manera había que aplacar el calor que habíamos pasado en la ruta. Aunque algunos como Luis y Cristina se nos escaparon y se dieron un ligero chapuzón.

Después de un rato de descanso y charla decidimos subir a comer a Tegueste.

Nuestro agradecimiento a nuestros monitores Petri, Juan y Fran, como a otros veteranos que nos acompañaron. Por este magnífico día que hemos compartido y disfrutado.

¡¡¡ Nos vemos en la próxima salida !!!

lunes, 1 de abril de 2013

Igueste de Candelaria


Hola,  esta semana me han encasquetado el diario que hay que escribir para el blog, a pesar de todos mis esfuerzos para que ello no ocurriera. En realidad no quiero hacerlo, pero aquí estoy.
Bueno, este domingo hubo mucha pachorra al salir del local del colectivo, ya que estábamos algo dormidos y por eso salimos de ruta casi una hora más tarde. Al final del día nos tiramos de las orejas por la impuntualidad.


La ruta fue en el sur, Igueste de Candelaria. Al principio de la ruta tuvimos que caminar por encima de un canal que desafiaba el equilibrio de algunos compañeros e incluso a mí. Esa primera parte me pareció un poco aburrida ya que tuvimos que caminar bastante hasta llegar al lugar del inicio del salto. Lo bueno del ratito fue que por el camino nos encontramos con gente de otro colectivo de la zona a los que saludamos con entusiasmo.
Cuando llegó la hora de saltar empezamos con muchas ganas, escuchando el sonido del bucio y observando el bonito paisaje. La zona parecía que estaba hecha para todo tipo de saltos: bastoneos y regatones muertos, por lo que había mucha variedad y eso lo hacía interesante. Llegando al final nos reunimos con la juventud jeje (Toño nos esperaba con todos los niños incluido Diego), para luego pasar entre una espesa  selva de rabo de gato y después llegar al bar para poder comer, descansar, descansar y descansar...
Dos horas más tarde decidimos partir hacia el puertito de Güimar a tomar un baño. Hacía frío y viento, por lo que no mucha gente se dio un baño, tan solo los cuatro atrevidos.
Esto fue todo en la jornada del domingo 24 de marzo de 2013.

Roberto

 

lunes, 18 de marzo de 2013

El Ancón


Como siempre nos encontramos en el local, parece que hoy va a ser un día sin muchos profes ni alumnos (fiestas, comidas, competiciones), bueno espero que todos lo hayan pasado bien, o por lo menos también como lo pasamos nosotros haciendo esta ruta o por lo menos yo. Subimos hasta Vista Paraíso que es donde dejamos los coches y bajamos en dirección a la quinta para empezar a saltar, como no por supuesto seguridad ante todo camisetas por dentro de los pantalones, desde el principio Juan nos advierte que la ruta no es complicada pero que si que al principio hay uno salto un poco “raro”, y que también da mucha sensación de vacío ya que en todo momento estamos viendo el mar. Como no somos muchos y Juan no tiene mucha ayuda nos divide en tres grupos gracias a Javi y Bundi que fueron el apoyo. Empezamos a bajar y si que alguno tuvo cierta dificultad para hacer ese primer salto pero creo que al final lo salvamos bien. Continuamos bajando preciosas vistas como no y llegamos a la cueva donde hubo hasta sesión de fotos, que hay tiempo para todo.
Continuamos bajando sin mayores contratiempos hasta el “salto de Zenaida” - hay que hacer la ruta para conocer la historia-, en el que aprendimos como hay que iniciar el bastoneo cuando los pies están a distinto nivel. Continuamos bajando, como no, con Pedro, Alex y Roberto abriendo camino y bajando y subiendo en lo que esperaban por el resto que nos peleábamos con algún que otro tasaigo, que el que más o el que menos, creo que ayer se encontró con alguno.
En general es una ruta con bastante risco y bastante inclinada. Hacemos un último salto y llegamos a la peligrosa, en este punto Geli se despide de nosotros -por el momento-, ya que Diego tiene que comer y reclama su atención -en el fondo no ha sido tan mala como esperábamos compañera, para ninguna de las dos-.
Empezamos a bajar con muy malos recuerdos para mí por cierto y aunque no fue fácil debo de reconocer que esta vez no me pareció tan mala de hacer y lo mejor es que se que la puedo hacer. Al llegar a bajo como no Alex, Roberto y Lorenzo se pusieron hacer regatones muertos por cierto que cada vez son más espectaculares y más bonitos, felicidades chicos por el empeño. Particularmente me pareció un ruta genial creo que de las que he hecho en esta zona la mejor con diferencia y ahora entiendo que Juan dijese que era su favorita, aunque aún no me crea que sea yo la que lo diga. Lo mejor de todo es mirar hacia arriba y saber que fuimos capaces de bajar por allí.  Gracias a todos los que estaban por hacerme pasar un rato como siempre genial y a los que no estaban se les echo de menos, nos vemos todos el próximo domingo.

Mª José

lunes, 11 de marzo de 2013

Diario de un Francés infiltrado
Este sábado, Daura me habló de una práctica tradicional canaria que harían sus padres este domingo, el salto del pastor. Me dijo que podíamos ir con ellos, que se pasa en los riscos del monte y que es muy divertido. Ella empezó a hablarme de los pastores que corren con un bastón en la montaña y en los barrancos para buscar las cabras.
Bueno, una caminata por la montaña, cómo no!
Hasta que Pedro me preguntó: “Y tú sabes saltar?” Cómo que yo no sé saltar, claro que sí. Después me explicaron todo, enseñándome la película del Tarogor Chiregua y entendí lo que era “saltar”.
Así que llegó el domingo, a las 9 de la mañana en el local del grupo con Petri y Daura.  Ahí, esperándonos, una parte del grupo, todos adultos y deportistas, más Roberto, muchacho de quince años. Esperando la hora de irnos, el muchachito y Petri me aprendieron lo básico (salto a pie juntos y salto de banda), porque yo era el único debutante. Mientras, otros llegaron en un total de cuasi 25 personas.

Después de arreglar todo y de cargar las lanzas, nos fuimos por el barranco arriba de la “Rosa de piedra” (o Margarita de piedra según sus gustos botánicos...).
Ahí empezamos a subir unos 20 minutos para calentarnos, nos estiramos y... Ya, vino el momento de saltar...
Desde el principio, se notan los valientes, los que se quedan por atrás, los que esperan, que juegan a saltar y saltar otra vez la misma piedra para perfeccionar su técnica.
Me quedé (qué sorpresa...) con el grupo de atrás... Y aprendí con Petri a brincar y cuando llegó la primera roca alta, y que unos (incluido yo) buscaron un pasaje para ir bastoneando, yo vi lo que era realmente un salto a regatón muerto... saltar una altura superior al tamaño de la lanza, sin que ella toque el suelo al lanzarse...  En ese juego, fue impresionante la facilidad de Fran, bajando suavecito hasta el suelo, y también lo hicieron tranquilamente los otros chicos fuertes. Pero, en el salto más alto de todos, llegó ese muchachito, Roberto. Bueno, el no es chiquito pero el salto era de 5 veces su tamaño, y... saltó...
Después seguimos bajando, encontrando otros saltos, y todos, de todos niveles brincando, hablando, con este sol maravilloso atrás de nosotros, con vista al mar allá a lo lejos a través de los pinos limitando el barranco.
Petri y Fran ayudando y dando consejos, haciendo admirar su técnica a veces y todo el mundo bajando y bajando hasta el momento donde el estómago nos dijo de pararnos.
Al final de la pausa, seguimos brincando hasta la “Rosa de piedra” ( o la Margarita, como usted quiera, pero eso ya se lo dije...).
Allí se tomaron unas fotos y me enseñaron las habilidades: la vuelta del pastor y el garabato, juegos que hacían los pastores para ver cuál era el más flexible.
Por fin, bajamos a las nubes, a tomarnos un café y se preparó aquí, otro sendero, del lado este del valle.
Yo, y unos otros no fuimos sin hacer este último... Me fui cobardemente..., mi energía había caído, pero Petri me contó de él, de las Cuevas de Bencomo. Me dijo que había una barandilla que protegía de una altura, pero no pudo proteger del vértigo a María José, a Eduardo y a Jorge; que Samuel se inventó un novedoso brinco llamado “combinación de salto a precisión más, salto a regatón muerto, más culazo”, que se hace a una improbable altura; y que Mela, confundida entre tanto rabogato, estuvo a punto de hacer su primer salto a regatón muerto. Al parecer la gente que hizo la ruta se quedó muy presta con la subida de adrenalina.
Yo concluyo diciéndoles que al final, lo que me imaginé divertido antes de hacerlo, lo era mucho más que lo que había pensado. Observé que el “salto del pastor” es un real ejercicio físico, técnico y más que todo eso, con un equipo de gente feliz, divertido y apasionado.
¡¡Gracias a todos por este día, y que sigan felices brincando como pastores en la montaña!!
Robin