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martes, 10 de abril de 2012

El Gollete

Estas son las fotos de nuestros valerosos alumnos,
que al igual que nuestros antepasados pinocheros,
bajaron los altos de las cumbres del Valle de la Orotava
sin que las lluvias, serenos, posmas o chiriminis hicieran meya en sus pasos,
pues con su destreza y el siempre buen uso de la lanza
los desfiladeros solventaban.
De los que huyeron al piche nunca se escribió nada.

Un abrazo para tod@s. Toño

                                                       





lunes, 9 de abril de 2012

Domingo 1 de abril, Igueste de Candelaria

Después de una pequeña espera, pues había una confusión con la hora a la que habíamos quedado en el local, se pone en marcha la pesada y lenta oruga de 16 pares de patas. Con parada para gasofa y cortado, por fin llegamos a nuestro destino para empezar la ruta sobre las 12 del medio día.

La aproximación al lomo de bajada, por un canal, divertido para unos y adrenalítico para otros, es bonita pese a que la flora muestra claros signos de resentimiento por la falta de lluvia. Una vez en el morro, al que pondremos nombre más tarde, empieza el lento descenso de alumnos y monitores, este día con especiales ganas de hablar (¡fuerte grupo palicoso!). La ruta da pie a poner en práctica saltos y bastoneos de precisión, muchos de ellos bastante finos.
A veces se duda un poco, pero siempre termina aflorando la destreza de cada uno para resolver cada salto. Flora interesante, como la abundancia de romero marino, llama nuestra atención, así como el encuentro con la entrada a una cueva, que resultó ser un tubo volcánico muy fotogénico. De respente, ya bastante avanzada la ruta, alguien da un traspiés para acabar sobre una mullida retama. Por suerte todo queda en un susto y algún arañazo que otro. Segumos bajando, ahora más cautos si cabe, hasta llegar al fondo de un barranquillo infestado de rabo de gato que nos conduce de vuelta a los coche, aparcados justo, justo (¡!) por fuera del bareto, donde caerá alguna que otra... y algo de comer. Luego decidimos tirar para la mar, a bañarnos unos, a pasar el rato otros, en fin, a relajarnos como tan bien sabemos.

Ana

miércoles, 4 de abril de 2012

XIII Encuentro Insular de La Aldea de San Nicolás (23, 24 y 25 de marzo de 2012)

El XIII Encuentro de La Aldea de San Nicolás tuvo lugar en la isla de Gran Canaria los días 23, 24 y 25 de marzo, gracias a la organización de la Jurria El Salem, y apoyo y coordinación de la Federación de Salto del Pastor Canario. Es preciso mencionar que dichos encuentros se celebran eventualmente en una isla concreta y su organización depende de un colectivo o jurria y con apoyo de la Federación de Salto del Pastor Canario, cuya finalidad es compartir nuevas rutas y experiencias entre sus miembros y federados, así como la convivencia de los mismos.


Los orígenes del Grupo El Salem Salto del Pastor Canario se remontan al año 1990 cuando un grupo de amigos participan en la Romería de Mogán con una carreta cuyo motivo fue una réplica de la antigua Ermita de San Nicolás, surgiendo así la denominación de “El Salem” como grupo etnográfico para el rescate, mantenimiento y preservación de costumbres y tradiciones. “El Salem” es un topónimo de la zona alta del barrio de Tocodomán, lugar que se caracteriza por cuevas habitadas antiguamente por pastores y utilizadas por los lugareños para pasar la luna de miel.

A continuación, daré a conocer mi experiencia en el encuentro, ¡además de mi primera vez en la isla de Gran Canaria!


Viernes 23 de marzo

El pasado viernes 23 de marzo, rumbo a la isla de Gran Canaria junto a veteranos y conocidos compañeros del Colectivo Tagoror Chiregua me disponía a vivir una aventura. No sabía lo que me deparaba, no sabía adónde me dirigía, pero lo que estaba claro es que llevaba una lanza y eso me tranquilizaba. Nuestra llegada a Agaete fue relativamente rápida, tardamos apenas una hora y media. Al bajar del barco hicimos una pequeña parada por aquellos ciclistas que desearon acceder a La Aldea mediante bicicleta, mientras otro grupo lo hacía en coche. De camino a La Aldea, hicimos una parada obligatoria en un bar, donde no faltó el botellín de cerveza Tropical para charlar, ¡jajaja! Poco después continuamos unas horas en coche; llegamos al albergue La Hoyilla y partimos todos los miembros al local de la Jurria.

Una vez en el local, el recibimiento de los Colectivos Aguere, Tagoror-Chiregua, Taguante, El Salem… fue presidido por el alcalde José Miguel Rodríguez, el Concejal de Deportes y el exalcalde actualmente en la oposición. La presentación del Encuentro corría a cargo de José Antonio Armas, miembro de El Salem y principal organizador del Encuentro.

Sábado 24 de marzo

A primera hora de la mañana, después del desayuno y de cargar las lanzas, la guagua esperaba puntual a las 8:30 hrs. rumbo a los riscos de La Aldea. El día amaneció muy soleado y así permaneció hasta las 15:00 hrs. -hora prevista de finalización de la ruta-. El inicio de la ruta, con la lanza a cuestas comenzó para todos ascendiendo esos montes, un lugar que parecía inaccesible de lejos e imposible de atravesar, pero que sin embargo no resultó tan difícil como preveía.

Puedo describir que a medida que me adentraba en la ruta, más me enganchaba, pues iba practicando a mi ritmo lo aprendido a lo largo del curso. Entre bastoneos, saltos a pies juntos y saltos de banda pude hallarme y sentirme capacitada para continuar, todo gracias al continuo apoyo de los compañeros, a pesar de que hubieron momentos en los que el sol hacía sentir calor en la lanza y quemaba las manos cuando los saltos eran más largos. Sin embargo, observar esas laderas expuestas cuando llegaba la hora de tomar un respiro, mientras continuaba ascendiendo más y más, es indescriptible: la belleza del municipio te deja boquiabierto, realmente es impresionante; te sientes como una hormiga en el risco; el avance y la capacitación que has adquirido la sientes en tu persona y la manifiesta tu rostro porque las emociones te dejan sin palabras.

El terreno es transitable, relativamente estable y con piedras, te daba la posibilidad de hacer virguerías con la lanza y la motivación daba paso a una mayor concentración para perfilar los saltos con mayor precisión. El descenso, fue sencillo, con una menor dificultad, a pesar de que último tramo del terreno era de arenilla. Cuando finalicé la ruta, la sensación de satisfacción y la observación de aquellas montañas, me hacían sentir minúscula pero muy grande al mismo tiempo por el hecho de haber conocido las laderas de esta parte de la isla utilizando una lanza. ¡¡Me sentía grande!!, ¡me bautizaron, jajaja!, ¡me dieron el diploma del curso de Salto del Pastor por anticipado! (¡jajajajajaja!)

Con el cuerpo agotado, todos los ‘compis’ fuimos en dirección al Puertito de La Aldea a por un chapuzón, ¡y qué gustazo sentir el agua cristalina, el sol tostando nuestros cuerpos! Porque a la noche nos esperaba el homenaje a los colectivos, la cena, el vino y la fiesta. ¡Y qué homenaje! La presente señorita que escribe por aquí recogió el galardón en representación del Colectivo Tagoror Chiregua. Durante la cena, entre risas y fiestas las horas transcurrieron y allí nos despedimos pasada la medianoche.

Venir a La Aldea a practicar el Salto del Pastor se trata de una experiencia que vale la pena vivir desde sus entrañas. Desde la convivencia entre jurrias, hasta la esencia que transmiten los saltadores y las saltadoras con sus costumbres, la gente, el pueblo aldeano y nuestro vínculo común la lanza o el garrote además del risco, hacen de La Aldea un municipio especial y entrañable del que sin duda, volveré a atravesar en los próximos años venideros. Espero también, sea con la compañía de ustedes amigos y amigas del curso Tagoror Chiregua, ¡que ya no serán alumnos/as sino saltadores y saltadores titulados!

Un fortísimo abrazo chic@s
Bundi

miércoles, 28 de marzo de 2012

Lomo la Rosa

Primer domingo de ruta… ¡¡y qué domingo!! Un día primaveral para ir a saltar.

Quedamos en el colectivo a las 10:00, a pesar de alguna confusión, después de cargar las lanzas, partimos en busca del tan ansiado café. Luego continuamos en dirección Tegueste. Una vez allí, lanza al hombro, comenzamos a subir por el camino de La Costa, llamado así porque era usado por las gentes del lugar para ir a la costa en busca de productos del mar, allí nos encontramos unas cazoletas que posiblemente sean de la época prehispánica. Comenzando el Camino de Las Lecheras (nombre que se le dio según la cultura popular, porque era transitado por las lecheras que sacaban por él la leche que posteriormente llevaban desde Tegueste a Santa Cruz. Observamos una era, en perfecto estado al llegar a la Degollada, utilizada por los campesinos para trillar los cereales cosechados en esa zona. Un poco más arriba pudimos disfrutar de la hermosa vista de la Mesa de Tejina en fusión con el Teide y el mar.  Pasando éste último tramo de subida llegamos al risco.

Todos estábamos ansiosos por comenzar a descender por el mismo pero unas colmenas hicieron que tuviéramos que cambiar de recorrido. Por fin llegamos a nuestro destino El Lomo de Las Rosas. El principio fue bastante sorprendente porque tuvimos que adentrarnos en él a través de su estrecha arista y apreciar la altura a la que nos encontrábamos.

La primera parte de la ruta en sí no fue complicada porque daba la posibilidad al saltador de escoger el salto que más se ajustara a sus posibilidades dando la oportunidad de poder elegir los diferentes tipos de saltos que hemos aprendido durante el curso; bastoneo, salto a pies juntos, salto de banda… e ir así perfeccionando las técnicas, aunque hubieron dos pasos en los que la mayoría del grupo tuvimos algunas dificultades para poder descender, es por este motivo que más de uno tiró de culo que cuando hay miedo es útil para principiantes.

Llegado el medio día pudimos disfrutar de nuestro primer almuerzo juntos (con siesta incluida). La segunda parte del descenso fue más distendida, aunque se comenzó a notar el cansancio acumulado en la primera parte. Finalmente llegamos a las piscinas de Bajamar, ante las atentas miradas de algunos bañistas y personas que paseaban por la zona; para darnos un recompensante baño y para jincarnos lo que apetecía, que el día estaba pa eso”

Pedri y Judit

jueves, 22 de marzo de 2012

Domingos en el risco.

Este domingo comenzamos con las rutas, nos veremos a las 10:00h en el colectivo. Iremos a brincar el Lomo de la Rosa en Tegueste y terminaremos dándonos un bañito en Bajamar. Así que será necesario bocadillo, agua, gorra o sombrero y bañador. Un abrazo

Los sábados del curso terminaron en el Ancón!!!!

Para los que nos leen hoy, soy Enrique, en nuestra mentalidad normalmente por condiciones meteorológicas adversas entendemos un temporal de lluvia, de esos que no hay quien salga de casa, que ya ni se ve el probar las botas de agua de colores de cuando éramos niñ@s, por cierto. Pero un día de sol radiante de casi 30 grados y con alguito de calima, ¿en casa?, al mar y cervecita se ha dicho¡ O eso pensábamos Sergio y yo cuando llegamos a las tres de la tarde al colectivo:
Enrique: -“estas condiciones meteorológicas son adversas para brincar” “esta calufa pide un bañito que está la playa arenada que parece verano, acompañada de un buen refrigerio, de esos de que bien se vive en Canarias…”
Estábamos casi saboreando la propuesta cuando llegó Juan y mando como el comandante “¡a coger lanzas¡”
Enrique: – Pero Juan, ¿has visto como está el día?
El intento de motín de los dos que se imaginan, rápidamente fue sofocado por los profes sacando lanzas al patio.
Juan – A la ruta, que, mientras no llueva el risco nos espera.
La lanza y el agua están peleados, a ver quien frena, o si el viento es muy fuerte puedes acabar brincando por el aire cual pajarito volandero. Debo reconocer que me adelanté y decidí sólo hacer el último tramo de ruta, es decir…2 saltos, eso si, importantes como después se verá, y así podía probar la temperatura del agua para cuando bajasen los alumnos, que creo el seguro no cubre cortes de digestión…pero no dejé de mirar hacia el risco: impresiona desde abajo ver como el grupo se iba desplazando por andenes y paredes verticales, en un acantilado que parece inaccesible. Sentado cerca de la pista donde termina el risco del Ancón, les vi hacer el último tramo y cuando llegaron:
Enrique – ¿Cómo les fue en el risco?
Juan: – Nos fue genial, el día se quedó estupendo para saltar, el viento paró y quedó la calima y el calor, la lanza se sentía caliente en las manos y quemaba la piel en los saltos más largos, valió la pena.
Enrique: – ¿Se trabaron en el primer salto?
Juan: – Cuando sintieron el aire del mar al asomarnos al risco antes del primer salto se les pusieron unas caritas de foto.
Enrique: – ¿De miedo?
Juan: – Privados, vencieron la temblequera y disfrutaron del risco, que la verdad es que nos regala unas vistas del valle increíbles, además de todo tipo de brincos. Se resolvieron muy bien la verdad. Que rápido ha pasado el tiempo y cuanto hemos disfrutado ya juntos. Este risco tiene algo especial, me encanta, y traer a los alumnos por primera vez es que se sale, sentir con ellos las ganas que tienen de brincarlo, escuchar sus primeras impresiones, ayudarles marcando los pasos y poder mirarlos mientras los resuelven por primera vez, es que se sale. El primer día del curso se los enseñamos de lejos y hoy lo brincaron, creo que ellos tienen que haber sentido que han avanzado, que son capaces y lo mejor de todo es que todavía quedan tantos riscos que brincar, aunque este sin duda es especial. Cuando llegamos al último tramo del risco y te vi escribiendo, pensé: y ahora los que quieran pa la playa que yo y los que quieran nos baños por dentro¿cómo bajaron?
Enrique: – Bien, dos saltos no muy complicados, pero en los cuales parece que si fallas acabarás siendo un pescadito más, – requieren concentración y confianza en las capacidades de uno, resolvieron con la siempre presta ayuda de los profes, dentro de poco tiempo verán, al volver a este paso, cuantas veces no nos creemos de lo que somos capaces –  y de ahí, a la arena aunque hubo que esperar, con aplausos y cantos de ánimo incluidos, a que Angélica se decidiera en el último brinco, porque pedía saltar a la playa cuando la ola bajaba, y ella no lo veía muy claro “¿y si sube la ola cuando estoy saltando?”, y claro, en esto subía la ola.
Juan:– Que bueno, tiene miedo a mojarse y hay que verla en el risco, jeje
Enrique:– Y encima el regalo de atardecer, mientras el sol dibujaba naranjas en su retirada en el horizonte, ¡por fin¡ un bañito y paseo por la playa de los Patos, casi un km de arena para nosotros solos, entre el blanco del romper de las olas y un acantilado que se mantiene todavía salvaje, buenísimo, ¿qué te parece?
Juan: –  Me parece que vamos a tener los domingos hasta junio muy entretenidos con este grupito tan bueno que se ha formado. Me hubiera gustado que estuvieran todos en esta ruta, los echamos de menos, tendremos que repetirla.
Enrique y Juan

miércoles, 14 de marzo de 2012

Barranco de Ruíz: afianzándonos en el risco y aprendiendo a convivir con la sensación de vacío en las laderas.

Como cada sábado desde hace ya cinco meses, acudimos a la cita con la actividad tan esperada durante toda la semana de salto del pastor y nos encontramos en el Rincón en la sede del Colectivo “Tagoror Chiregua”, en la Antigua Escuela Unitaria de este espacio rural protegido en El Valle de La Orotava. Donde a la llegada de cada uno de los miembros del curso se le agazapa con la habitual acogida y las muestras de cariño de las que desde siempre la gente que conforma el colectivo ha hecho y hace gala y de las que, por supuesto, se contagia todo el alumnado que pasa por la escuela.

Tras la bienvenida, la dosis semanal de calor humano en forma de dos besos y sentidos abrazos y compartir el devenir de lo que nos ha deparado la semana, se suben las lanzas al coche y acto seguido tomamos rumbo a Barranco de Ruiz, en el municipio norteño de Los Realejos y muy cerca de Las Aguas en San Juan de La Rambla. Una vez en el punto de inicio, al pie de la ladera, comenzamos a ascender, andando lanza al hombro y en mano, barranco arriba por el sendero que tantos muchas veces hemos bajado alguna vez. Ya el paisaje era diferente al hacerlo en ascensión y a una hora más o menos inusual para emprender pateos (después del mediodía, al comenzar la tarde, alrededor de las cuatro de la tarde). El día no estaba totalmente despejado pero nos permitía unas vistas privilegiadas del barranco, de la ladera de enfrente, de las cabras que por ella el cabrero hacía pastar y del majestuoso Padre Teide presidiendo la gran aventura que habríamos de experimentar. ¡Todo un espectáculo!

A mitad de la ascensión para llegar al punto de partida de la ruta, amenizada por las características charlas entre alumnos-profesores o entre nosotros(los alumnos), hablando de la ruta en sí, de anteriores experiencias en ella, de la vegetación, historia del lugar y demás, hallamos gracias a las indicaciones de Juan un grabado lineal en una roca a un ladito del sendero, un regalo de los antiguos.

Más arriba tuvo lugar la última parada técnica en el calvario de la Vera, en medio del monte, más bien de la ladera, para beber agua y tomar aliento tras la subida. Para acto seguido y sin mucha demora comenzar a bajar, nuevamente lanza al hombro y en mano, hasta llegar al Mirador del Masapé. Desde aquí iniciamos ya por fin el ansiado descenso con la lanza, descubrimos más pronto que tarde que el camino será excitante no sólo por el bellísimo paisaje del que vamos a disfrutar con unas vistas privilegiadas que sólo esta actividad, y seguramente el parapente, nos permite observar, sino también porque la ladera es bastante empinada y la sensación de vacío en el conjunto del lugar- puede que la mayor hasta ahora o bastante similar a la ruta anterior de Las Cuevas de Bencomo- es acojonante y hace se multiplique nuestra atención y concentración.

La ruta transcurre sin mayores novedades y disfrutando del lugar. Excepto para algunos rezagados que van a aprender a observar de manera más acertada el camino, para en la próxima ocasión ver las huellas del rastro que dejan las puntas de las lanzas de quienes van más adelante y de esta forma no perder el paso de vista. En esta ruta apenas se pueden realizar saltos a pies juntos o los que se pueden llevar a cabo son de escasa altura, los que se realizan requieren de mucha precisión. Mayormente el trayecto transcurre realizando bastoneo de mucha precisión. Casi llegando al final de la ruta, a la carretera, sucede algo inesperado por el alumnado, pero que los profesores, por supuesto, habían previsto, que era se nos hiciera de noche. Así que aprendimos también algunos, los más confiados y por ello patosos que a veces desobedecemos o nos despistamos de seguir ciertas indicaciones por las prisas u otras causas, que siempre hay que llevar frontal a cuestas por lo que pueda pasar, también el chubasquero.

También aprendimos, sobre todo yo, que aunque hayas caminado mil senderos no es lo mismo que saltar. Que hay muchas probabilidades de transitar terrenos inestables, con arenilla y piedras sueltas y que hay que ir con mucho cuidado (y más de noche y con algo de cansancio, pues apenas se ve y falla la concentración) en cada movimiento que se hace, sobre todo de los pies, que habrá que levantarlos con muchísimo sigilo y nunca arrastrarlos porque lo más probable es que arrastremos con las piedras que puede haber sueltas a lo largo del camino.

Esta parte última de la ruta que hicimos en la oscuridad, con linternas y la gran profesionalidad y experiencia de los profesores de siempre, Juan y Toñito, esta vez teniendo el ya habitual apoyo de Enrique y Horacio, fue toda una aventura, un aporte extra de tensión-emoción que se unía a la acumulada a lo largo de toda la bajada por la sensación de vacío y la concentración añadida de las últimas rutas, que empiezan a multiplicar la dificultad.

Una vez llegamos a la carretera la gente tenía un subidón poco habitual por la experiencia vivida en la oscuridad, donde creo que la experiencia nos ha de hacer avanzar mucho en nuestro empeño de dominar esta bella, divertida, ancestral, tradicional y tan canaria práctica del salto del pastor. La gente estaba alterada, excitada, casi con ganas de volver a subir y hacer toda la ruta nuevamente, pero esta vez toda a oscuras.

Sin lugar a dudas se ve que en general se va ganando confianza, el terreno va adquiriendo mayor dificultad y nos vamos afianzando en el risco y mejorando en la concentración y en la precisión a la hora de saltar. Hace unos meses no teníamos idea alguna y mirar una ladera de estas características seguramente nos parecía misión poco menos que imposible; ahora una realidad.

El salto de pastor es una forma muy efectiva y emocionante de cumplir pequeños grandes deseos. Desde siempre, desde pequeño, he visto en mis infinitos paseos por la zona, las laderas verdes y llamativas de cada rincón del Valle, del Norte y de la Isla, con unas ganas terribles de acceder a ellas y poderlas palmo a palmo disfrutar, con la intriga de qué me iría a encontrar. Ahora este sueño se está haciendo realidad y sé lo que estos rincones casi vírgenes esconden y que ahora se me revela: una mayor sensación de libertad en la convivencia con el entorno, otro maravilloso y único punto de vista de nuestra naturaleza. Y, lo más importante, que en lugar de un grupo de alumnos y alumnas acompañados de profesores, considero que somos en el risco la esencia de Tagoror Chiregua, es decir, gente con mucha vida, un grupo de excelentes personas compartiendo experiencias, aventuras y risas, destilando cariño por todos los poros, donde los de más experiencia o más avanzados enseñan y guían en este noble arte cultural a quienes tienen mucha ilusión por aprenderlo y secundar sus pasos, para continuar una vez concluya el curso compartiendo otras muchas rutas y experiencias a lo largo de la geografía insular y de las siete islas.

¡Gracias a toda la gente de Tagoror Chiregua, muchos de ellos amigos y otros camino de ello pero indudablemente personas buenas de gran valor humano, especialmente a Juan y Toñito, y a todos los compañeros y compañeras del curso por el ambiente tan entrañable que se ha creado. Tanto que el no poder quedarse a “el refresco de después” con su charla se ha convertido en unas ganas enormes, más aún, de que llegue el siguiente sábado para poder hacerlo!

Rober.


PD: Barranco Ruiz es un lugar que personalmente siempre me ha parecido de mucho encanto en las tantas veces que he bajado caminando por él en diferentes rutas. Pero esta vez ya de antemano tenía algo de especial, como especial es este curso que he retomado después de seis años, lo tuve que dejar a causa de la hernias discales que más tarde me descubrirían y que me impedían saltar sin luego resentirme en forma de terribles dolores de espalda, cosa que me hacía pensar que quizás nunca podría practicar esta práctica tradicional y ancestral que siempre me había llamado la atención… Y cuando a los dos meses de iniciado hube de abandonar el curso lo hice con todo el dolor de mi alma no sólo por abandonar dicha práctica sino por no poder disfrutar también semanalmente de las personas que conformaban el curso y el colectivo en general. Así que ahora es una inmensa alegría realizar cada sábado la actividad, como el premio a la perseverancia en la práctica asidua de ejercicios físicos específicos para superar dichas molestias y poder realizar entre otras esta actividad.


viernes, 9 de marzo de 2012

Alcanzar sueños. Avanzar. (Cuevas de Bencomo)

La tarde era perfecta. Clara e iluminada. Con calor, pero sin exceso. Anticipo de la primavera que llega. La ruta comienza en Santa Úrsula, por encima del Pinito y llega al mirador de Humbolt. Cuentan que Humbolt, al llegar a este punto, al ver la imagen del Valle de La Orotava enmarcado entre el Teide y el mar dijo que era el paisaje más espectacular que hubiera visto nunca, mientras caía de rodillas. Años antes que él, el Mencey Bencomo o Benitomo moró en las cuevas que pudimos ver en medio de la ruta. Entiendo por qué Bencomo eligió esas cuevas, y por qué Humbolt se arrodilló.

La ruta del sábado tenía mucho significado para mí. Hace algo más de un año, yo también estuve en la ruta de las Cuevas de Bencomo. Era también un día soleado. Un 8 o 9 de diciembre… en el encuentro de Taoro de Salto del Pastor… pero estaba entre el público que miraba embobado a aquellos/as hombres y mujeres descender por el risco, ágiles, ligeros, gráciles… Los veíamos saltar al llegar al mirador de Humbolt y los animábamos y aplaudíamos, admirando su destreza, su estilo (regatones muertos, metidos en las lanzas, engurruñaditos…) Este sábado pude sentir que yo también estaba cerca de ser uno de ellos. ¡Que subidón saltar a esa carretera! Sueño cumplido.

Cuando intentamos aprender algo es importante darnos cuenta de lo que hemos aprendido, de lo que hemos avanzado y mejorado. Nos reconforta y nos anima a seguir aprendiendo, a seguir poniéndonos retos, sabiendo que algunos ya están superados, que somos capaces de alcanzarlos. Cuando pienso en la segunda parte de la ruta, la Bajada a la finca del Ancón, no puedo evitar remontarme a hace apenas unos meses. En la misma ruta ya el primer bastoneo era…¡uff! , y sólo llegar al comienzo de la ruta (que no empezaba en ese bastoneo) ya suponía todo un reto. El sábado no fue así. El bastoneo continuo por la laja fue todo un regalo. Gracias a todos/as por ello.  No estamos aún preparados/as para todo, pero avanzamos. Superamos retos. Cumplimos sueños.

¡Hasta el sábado!
GELI


miércoles, 29 de febrero de 2012

Barranco El Lajío

El pasado sábado llegamos con las mismas ganas de siempre de echarnos unos brinquitos (y algunos terminamos la ruta haciendo algún que otro salto de lado a lado en el Baile de Piñata, pero no doy nombres por aquello de mantener la confidencialidad). Una vez cargadas las lanzas emprendimos rumbo a la cumbre para bajar el Barranco de El Lajío. Como bien dice su nombre, se caracteriza por tener el cauce lleno de lenguas de lava y lechos de arena bien blandita, para deleite de los que como yo aún tienen un poco de miedete... Durante la ruta pudimos observar, según nos explicaba Petri, una red de tubos volcánicos en otra época interconectados, por las caractyerísticas de estas formaciones el barranco era conocido por el colectivo como el Barranco de los Siete Ojos, segun al miembro del mismo. Con este nombre lo conocían hasta que conocieron a Toribio, un pastor de Aguamansa que colaboró con ellos en el estudio de esta ruta para el Encuentro de Salto del PAstor "Taoro 2010", él lo llamaba el Lajío, posteriormente lo confirmaron en fuentes oficiales. 
El tiempo nos acompañaba con un rico solecito, pero a medida que íbamos subiendo a la cumbre la temperatura bajaba y no podíamos estar parados mucho rato. Así, cogimos rápidamente la pista forestal y después de un paseo empezamos a subir hasta el lugar en el que íbamos a comenzar la ruta para luego descender por el cauce del barranco. En esta ocasión era sencilla y poco expuesta, pero igualmente bonita por el paisaje y la posibilidad de brincar al ritmo y dificultad que se quisiera. Practicamos algunos brincos de lado a lado, saltos a pies juntos y algún que otro bastoneo de precisión.
Como siempre, las sensaciones son estupendas; se disfruta del grupo, del aire libre, se va ganando confianza al ir dominando la técnica… ¡Es una actividad que engancha y a la que se va queriendo cada vez más!

No quisiera terminar sin agradecer a los “seños” su paciencia y dedicación, y que nos estén dando la oportunidad de vivir una bonita experiencia de grupo, de superación personal (para mí) y de disfrute continuo del contacto con la naturaleza. Mil gracias también a los veteranos por acompañarnos y por aportar tanto cariño y risas.

Un abrazo grande para todos y una polkita

Risco pa'cá
Risco pa'llá
Yo vengo a verte
y tú, brincaste ya!!!!

NUSI

lunes, 27 de febrero de 2012

Buen viaje Nayra!!!!! (Rojas-Palmera)

Resulta extraño escribir el diario de ruta estando ya en Madrid, en mi otro mundo, el ajeno al risco y al mar, el que no entiende de lanzas y saltos a pies juntos, pero un mundo donde CRECÍ, un espacio llano lleno de montañas imaginarias que te invitan a subir y a descubrir el mundo desde diferentes perspectivas. Un lugar donde aprendí de la libertad, del reinventarse, de la amistad y el amor, de la tolerancia y sobretodo... un lugar que me hizo valorar mi tierra a mi regreso.Entonces llegó el salto del pastor, el Tagoror Chiregua y los que se convertirían en mis grandes amigos. Un colectivo que me mostró la tierra que yo creía conocer; que me hizo comprender la historia que carga cada barranco y me habló de nuestras tradiciones. Me invitaron a valorar la naturaleza y terminé por incorporarla a mi vida..qué gozadaaaa! sobretodo cuando se vive en estas islas interminables...GRACIAS chic@s!

De esto ya hace un tiempito, y aunque nunca fui demasiado constante con la lanza, siempre procuré salir a brincar de vez en cuando y juntarme pa´los encuentros en las otras islas:) Este invierno, aprovechando un tiempo sabático, retomé el curso los sábados por la tarde..y me encontré con un grupo de nuevos y "viejos"(jejej) saltadores estupendos!
La ruta de este sábado pasado fue a Rojas (costa del Sauzal), la bajada "por la laja a la palmera". Es probablemente la ruta que más he brincado y una de mis favoritas, por las vistas de la costa, del Teide, por la posibilidad de incorporar un bañito al llegar abajo y por los atardeceres.. Éramos un buen grupito y eso nos permitió dividirnos y plantear dos posibles bajadas. Ambas muy próximas, pero con grados de dificultad diferentes. Yo opté por juntarme con "los nuevos" y los profes, ya que mis brincos aun necesitan ser pulidos.. La ruta es de descenso, por una ladera poco expuesta y llena de posibles aproximaciones hasta dar con la laja. Las tabaibas, los cornicales, inciensos y esparragueras son compañeros de ruta y te obligan a rastrear un camino que en un principio brilla por su ausencia . Pero eso también forma parte del aprendizaje, olfatear y buscar camino... La bajada por la laja (risco de basalto) es cómoda, juguetona y repleta de polletas (huecos evidentes donde clavar el regatón). Nos tomamos nuestro tiempo, quizás por lo agradable de la tarde, y una vez abajo, en la costa, algunos valientes se dieron un chapuzón en ese mar del Norte extrañamente manso..

En el paseo costero nos encontramos con más gente de la habitual, probablemente gracias a la recién estrenada carretera que facilita el acceso a este lugar. Rojas estaba repleta de casas cuevas hasta hace unos años, en que la ley de costas (permisiva con algunos y rigurosa con otros) se encargó de acabar con aquel asentamiento costero y "restaurar" el lugar.
Después de disfrutar del atardecer, repleto de nubes encendidas, abordamos la subida, cargaditos de energía y llegamos a los coches anocheciendo. A la llegada al colectivo para dejar las lanzas y despedirnos, me tenían una sorpresa organizada (si es que..esta gente es más novelera..) una meriendita con sidra y tó! para brindar por este viaje a Sudamérica que comienza en unos días... Le hablaré a Ecuador, Perú y Bolivia de nuestros riscos, de nuestra gente y prometo empaparme de aquella cultura tan lejana y cercana a la vez y traer de vuelta toda esta experiencia.
Gracias Juan, por pedirme que me encargara de escribir el diario de esta semana... un buen momento para sentarme a pensar antes de volaaaaaar!!

Gracias a todo el colectivo por estar :)

Nos vemos pronto!!!!!!
Nayra




 


jueves, 16 de febrero de 2012

El Caletón


Para la ruta de esta semana hubo que madrugar,  era domingo y a las diez de la mañana teníamos que estar en el colectivo. Pero eso, no fue impedimento para que allí estuviéramos; habrá que irse acostumbrando, pues pronto empezaremos a salir los domingos con rutas más largas.

Nuestro destino era El Caletón, en la costa de La Matanza. Visto desde arriba, el risco parecía demasiado vertical y mucho más expuesto que otros, pero al final, no resultó nada difícil.  Se pudo bajar bien con bastoneos verticales y algún que otro salto a pies juntos, pero ambos con mucha precisión. Creo que empezamos a vernos más sueltos en el risco, porque ya no vamos fijándonos  donde pone el regatón el compañero que va delante, para nosotros hacer lo mismo; sino que cada uno  va buscando el salto que cree más seguro a sus posibilidades.
A mitad de camino hicimos una parada en una cueva aborigen, donde Toño y Juan nos estuvieron comentando su historia. En el suelo y entre las rocas, aún se podían encontrar algunos restos de cerámica y también concheros. Finalizamos la ruta a mediodía y decidiendo donde ir a comer. ¡Que mejor sitio que hacer un repaso por La Escarranchada! (fiesta que se había celebrado el día anterior) - propuso Enrique. Así que allí nos presentamos y tras acabar con la paella, los tomates aliñados y el pan con chorizo, rematamos la tarde con una improvisada parrandita, gracias a Goyo que nos acompañó con su voz y su guitarra.
Me despido, dando nuevamente, las gracias a los miembros del colectivo Tagoror Chiregua, y especialmente a Juan y a Toño, por enseñarnos una tradición “tan nuestra”, haciendo que ya empecemos a  amar el risco.

                Nos vemos de nuevo el próximo sábado.

                Juana


miércoles, 8 de febrero de 2012

Rojas-Camino Las Breñas

Este sábado el tiempo amenazaba fuertes vientos por alerta amarilla pero esto no dio paso a que disfrutáramos de Rojas. En esta ocasión descendimos por el camino a través de los riscos bastoneando y al mismo tiempo aprovechamos para hacer algún que otro brinco. El precioso paisaje que el municipio de El Sauzal nos mostraba con una magnífica puesta de sol, un cristalino mar y el padre Teide, y las sensaciones que nos proporcionaba perfilar nuestra técnica cuidadosamente con las instrucciones que Toño y Juan nos daban, el camino no resultó pesado.



Cuando llegamos, caminamos con la lanza con el objetivo de poner en práctica a base de repeticiones desde los altos muros: el salto a pies juntos, salto de banda y el salto con la lanza a la altura de la cintura y así ganar en fluidez. Sin embargo, el regreso con la lanza a cuestas por el Camino de las Breñas se hizo evidente cuando acaeció el sol.

De camino hacia el colectivo nos esperaba una clase magistral de elaboración de sebo, utilizado para engrasar la lanza. Fue interesantísimo el momento en el que tanto los ‘profes’ Toño y Juan, así como los/as compañeros/as allí presentes se nos arrugaba el rostro mientras escogíamos la grasa para cocinarla. El procedimiento fue sencillo y tradicional: se prende fuego a un sartén wok, se añade el sebo a fuego lento y a su vez se remueve, y la grasa que se obtiene con la cocción se filtra con un paño hacia un envase, dando lugar al sebo resultante. Esta vez añadimos orégano para aromatizar el sebo y lo dejamos enfriar. ¡¡El olor es indescriptible!!

Sin embargo, las sensaciones, la adrenalina, el aprendizaje continuo y la constancia que el colectivo tiene con el Salto del Pastor son lo que más se percibe en el ambiente y lo que nos invita cada fin de semana a volver.

Esperando verles el domingo, me despido con un fuerte abrazo para todos.

Bundi


miércoles, 1 de febrero de 2012

Camino de brincar en el Ancón.


Este sábado, el tiempo amenazaba lluvia, pero una vez llegados a la Zona del Rincón, con ese clima tan estupendo que lo caracteriza, nos dio la bienvenida un rayito de sol para animarnos en nuestra ruta por la zona del Ancón.Empezamos a caminar hacia el camino del Ancón. Hicimos una parada en las huertas y después de un calentamiento previo, estuvimos practicando en lo que Juan y Toño nos habían iniciado la semana anterior, que consistía en saltar desde los bancales con la lanza a la altura de la cintura. A su vez practicamos saltos de lado a lado y saltos de banda. Después de un buen rato practicando estos ejercicios, iniciamos el camino hacia el risco. Atravesamos algunas huertas hasta llegar a una loma para iniciar el descenso y cuando vimos el risco por el que íbamos a bajar, creo que a todos los que iniciamos este año el curso, se nos desencajó la cara, sin duda era el más aéreo que habíamos hecho.
Pero una vez en el risco, la adrenalina y la belleza del paisaje nos hizo seguir adelante. Seguimos bajando por las huertas reiterando los ejercicios comentados anteriormente, hasta la caída de sol. Íbamos de regreso hacia el colectivo donde nos esperaba una sorpresa. Allí estaba Petri con una caja de dulces que habían traído unos compañeros del I.E.S Realejos, como agradecimiento al colectivo, por haber hecho una demostración de las técnicas de juego del palo. Esto pertenece a un proyecto llevado a cabo por unos profesores de Ingles y una serie de alumnos escogidos que llevarán como seña de identidad a Portugal este juego tradicional de Canarias. Y así terminaba un día más de nuestro curso de salto de pastor, que desde un principio nos tiene muy enganchados a todos. Me despido con ganitas de vernos de nuevo, y no sin antes agradecer a nuestros profesores Juan y Toño, al igual que a los miembros del colectivo que en cada ruta nos acompañan y apoyan continuamente.
                                                                                                               Yolanda.