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jueves, 25 de febrero de 2016

Las Cuevas de Bencomo


Las cuevas de Bencomo en la ladera de la Resbala en el Valle de la Orotava fueron declaradas de Bien de Interés Cultural  en el año 1986, la pregunta es ¿para qué? El estado actual es lamentable, paradójicamente desde ellas se puede ver el Mirador de Humbold, una obra arquitectónica polémica que en la actualidad se encuentra cerrada. Nosotros estuvimos este domingo brincando por la zona, como en otras ocasiones disfrutamos de las vistas y el paisaje. Es fácil en este lugar imaginarse la vida de los antiguos, conectados con la tierra y sacándole el máximo provecho. 


El risco, húmedo por las lluvias, nos enseñó sus fuentes y sus cuevas, hoy ocupadas en su totalidad por un rebaño de cabras. En el lugar el Bicacaro se mantiene vivo, frente al agresivo desarrollo del Rabo de Gato, tendremos que ver si los amigos de Abeque se proponen un día poner el ojo fuera del Parque Rural de Teno, si esperamos por las autoridades lo mismo perdemos el Bicácaro. Por cierto el próximo domingo colaboraremos con ellos en el Barranco de Masca. 

 Un BIC abandonado, nos quedamos con las maguas de ver este lugar cuidado y no tener que imaginarlo. Una pena porque el entorno lo pone muy fácil, los antiguos supieron ver el valor de este trocito de risco y no estaría nada mal que nos sirvieran de ejemplo. 
Juan

lunes, 8 de febrero de 2016

El Ancón

Hacía tiempo, no mucho ni poco, que no me cuadraba un sábado para salir de ruta con los/as amigos/as del salto del Pastor, así que me sentía con el gusanillo de aventura saltarina. Preparamos las lanzas en el local y salimos en la furgoneta todos/as juntos/as, los/as Cinco, en dirección a San Úrsula. En un pils-plas llegamos al inicio del camino, que nos llevaría brincando por el acantilado hasta el hermoso espacio natural de El Áncon.






Recorriendo mis propios pasos y siguiendo al grupo de los Cinco, iba tomando contacto con mis pies en el interior de las botas, observando mi seguridad y equilibrio, cuestionándome mi habilidad en este arte y práctica (me pregunto ahora si existen o han existido mujeres que sean un referente histórico en el Salto del Pastor).

Para empezar, la marchita carnavalera, un brinco de consideración en la ruta, que me aceleró el ritmo cardíaco. El monitor allá abajo, lo ves muy abajo, mirándote, dando indicaciones precisas, acompañándote y deseando que te entregues a la lanza y, que sobre ella, te deslices como una pluma hasta el suelo, con una sonrisa en la cara. Lo increíble es que realmente se trata de algo que va ocurriendo. Al menos algo parecido me ha sucedido a mí esta tarde. El cuerpo como protagonista, haciendo. La mirada agudizada, la respiración que se expande y se retrae, los pies buscando el apoyo, soltándose para que la lanza haga, precisamente, su función con nuestro cuerpo en la pared y la roca.

Y a lo lejos, el cielo y un horizonte azul grisáceo cruzando con el mar. La luz de la tarde suave, ni nublado ni soleado, ni frío ni calor. La marea vacía y el brillo negro de la arena... qué belleza de playas tenemos tan cerca…


Llegamos saltando, bastoneando y en mi caso también medio reptando. También me tocó una sentadilla salvada, que me brindó impulso para el tramo final, pues pienso que es raro caerse dos veces muy seguidas (recuerdo de niña pensar “hace tiempo que no me caigo” hasta que me volvía a pasar).

Para festejar la vuelta uno de los Cinco capturó unas parchitas tropicales que endulzaron el regreso, lanzas al hombro.
 

Qué ganas de que empecemos pronto las salidas!

Con mi cariño, Lourdes.

Parchita


sábado, 23 de enero de 2016

Camino de las Breñas- Rojas



Hacia un día perfecto, podríamos decir que dentro del calendario no pertenecía a un mes de Enero, sino a una tarde de esas del mes de Septiembre.

En cuanto llegue al colectivo tuve aquella sensación de que iba a ser una buena tarde, reencuentro con Juan, que fue mi monitor cuando hice el curso de salto junto Toñito y con Javi compañero en aquel entonces,  ya convertido en todo un  profe, junto a nuevos compañeros.
Comenzamos a sacar las lanzas, emprendimos rumbo a La Matanza, nuestra ruta era el Camino de las Breñas.

Lanza al hombro comenzamos a bajar, este camino que ya había hecho en otras ocasiones, pero gracias a la naturaleza que es muy cambiante siempre nos ofrece imágenes diferentes de un mismo sendero.
Una vez en el risco cuando comienzo a hacer mi primer salto (se apodera de mi el miedito, que  no es otro que el de no haber saltado después de mucho tiempo). Pero poco a poco y con Javi a mi lado fui cogiendo confianza y es entonces cuando comencé a disfrutar y a recordar sensaciones.

Llegamos a la zona de la costa donde estuvimos practicando saltos de lado a lado, saltos a pies juntos entre otros, acompañados de un atardecer increíble.




 Comenzamos a subir  ese camino que siempre se hace interminable.
Una vez recogidas las lanzas, ya  en los coches vamos camino  del Rincón  y como no, Cervecita y tapita de ensaladilla en el Bar San Diego para terminar la ruta  con buena compañía y animada conversación.

Doy  las gracias por poder compartir esta ruta con mis compañeros de camino: Tomás, (junto a su perro que también vino con nosotros), Mirko, Iván, Carsten, Marcos, Juan y Javi,   me quedo con ganas de poder seguir disfrutando de muchas mas rutas.


Nos vemos en el Risco, hasta muy prontito.
Yolanda

jueves, 21 de enero de 2016

Lanza en mano y rumbo al risco de Vista Paraíso. 9 de enero


Lanza en mano y rumbo al risco de Vista Paraíso. Vamos: Marcos, Maria José, Javi y el que hoy escribe, Raúl.
Tras parlotear felizmente por la carretera llegamos a la base del monte, 15 minutos de apreta-los-machos onduleando por el camino hasta la cima.


Una vez arriba tenemos que encontrar el paso que nos permite pasar al techado por el que comienza la bajada. En este punto vemos como parte de las podas arrojadas por la mansión han hecho crecer vegetación exótica desmesurada. Sugerimos a los dueños que llamen al servicio de recogida de rastrojos. Es importante para mantener la flora autóctona.
Comienza la bajada! primeros bastoneos que calientan las manos y afinan los sentidos. Javi nos guía con soltura por el medio de los dos abismos, ya que de acercarnos a los laterales se corre el riesgo de derrumbe.

El bastoneo se presenta sencillo y disfrutón, pero tal y como me recordó María José, no hay que relajarse y procurar afianzar bien la lanza en cada pinchada, una mala colocación en un buen risco puede llegar a ser fatal!
Decidimos tirar hacia la izquierda, hacia el depósito de agua. Según me cuentan antes se podía ir por las fincas pero ahora han cerrado el paso y resulta inaccesible. Comentamos lo transparente que está el agua del depósito y lo apetecible que se ve para un día veraniego Emoticón smile

Terminamos el descenso y volvemos al camino. Las vistas han sido privilegiadas: mar, olas, pueblos, monte. Y que decir del placer de moverse por la Naturaleza en tan buena compañía… vida sencilla para todos!
Ya en la carretera vemos que no hay mucha luz para más brincos, así que sabiamente decidimos ir al bar a tomar la famosa caña con tapa a 1,5€, y ole por esa ensaladilla. Próxima salida, el sábado en Masca. Tiembla rabo de gato!

Ha sido una tarde estupenda, muchas gracias al Tagoror Chiregua por abrirme las puertas. Viva la cultura canaria!

Os saluda, el saltador de La Pedriza,
Raúl


Lección I: siempre asegurar la pinchada.
Lección II: tengo que aligerar mi lanza.
Lección III: cuerpo al palo y a marcar la ropa!

martes, 22 de diciembre de 2015

¡Lo que hay que hacer!


  (19 de diciembre )

     ¡Lo que hay que hacer por una                caña y una tapa!


Sábado. 16:00h. Encuentro con el grupo.

Te dan un palo bastante largo, al que le dicen lanza.


Luego te hacen subir a pie por una cuesta súper empinada. Ya cuando llegas arriba, disimulando el sudor con una sonrisa de ‘qué bonito es esto’,  te hacen volver a bajar por la ladera – súper empinada. Esta vez con la ayuda de ese palo súper largo al que llaman lanza. 

              
           ¡Menos mal que arriba hay unas vistas                                  impresionantes! 

       Por ejemplo  unas olonas que, despeinadas por el viento, dejan escapar nubes de espuma que suben por todas esas mismas laderas (súper empinadas). Todo ello visible por la iluminación del bajo sol invernal – ya queda menos para el solsticio – que se reparte desde el valle hasta la isla baja!
          Una vez abajo, todavía falta una hora para la hora de la caña y la tapa, así que no queda otra que ir a los bancales de por ahí a practicar más saltos: el de precisión, el salto a banda, más bastoneo… no me acuerdo de todos los nombres pero ‘me lanzo’ (nunca mejor dicho) igual. Y paso un rato formidable con toda la gente del grupo, que como yo han convertido el sábado tarde en un momento sagrado de la agenda semanal!

           Finalmente el sol se convierte en nuestro aliado, anunciando su retirada. Nos vamos. Próxima parada: en el bar con la esperada caña y tapa!
Yo soy más de vino, ¡pero por esto del salto soy capaz de aficionarme a la cerveza!
          Gracias a los monitores, Juan y Javi, por ese tiempo y paciencia que nos regalan. Y a todos lo mejor para estos días y muchos saltos en el año que viene.
                                                                                              Carsten.

lunes, 7 de diciembre de 2015

¡yo también quiero ir!




Diario de bastoneo.  Sábado 5 de diciembre


Hoy los monitores, considerando el todo, optaron por poner a prueba a los alumnos subiendo el nivel de dificultad del brinco.








Nos dirigimos al Puntillo del Sol, a Rojas. Acompañados de una agradable calima que , no obstante, no permitía la visión nítida del sol: creaba una luz peculiar, que en sintonía con el lugar, daban un valor añadido a la iniciación de los alumnos.

 
Había un poco de tensión entre las “cabras” novicias armadas de lanzas; la presencia de los monitores y de algunos veteranos del grupo, permitían mantener la calma, desarrollar el conocimiento y las técnicas adquiridas, y disfrutar de lleno la ruta. 





Puesto el sebo, se abrazaron las lanzas y nos dirigimos al risco. Algún perro viejo adelantó al grupo siguiendo su ritmo, y las “cabras” mas jóvenes e inexpertas acabaron igualmente la ruta más despacio, con alguna dificultad que es parte del juego, siempre bajo el control atento de los monitores.

Terminada la bajada, los monitores revisaron algunas técnicas y enseñaron nuevas, para disfrutar más la próxima vez y saber solucionar algún pasaje complicado que se nos pueda presentar bajo el control atento de los monitores.



Como siempre, risas y cachondeo no han faltado desde el principio, y para coronar el día precioso, seguimos después de reponer las lanzas y desatar botas con una buena cervecita

( Mirko)


viernes, 4 de diciembre de 2015

LA COSA SE COMPLICA.






Otro sábado mas disfrutando de nuestra cultura canaria, con los dedos cruzados para que no nos llueva. Esta vez hemos vuelto a territorio Shakira, por la zona de las Veguetas municipio de la Orotava.

Este sábado la cosa se complicó aun más, pero más que nada para adquirir confianza en la lanza y ver el aprovechamiento que le podemos dar.

Comenzamos la tarde calentando motores, caminando hacia la zona de la Vegueta por la carretera estrecha que si no me equivoco va al aparcamiento de la playa del Bolluyo. Llegados al comienzo del camino de la costa paramos en lo alto de un barranquillo de cabra, piedras y escombro en donde practicamos bastoneo, descendiendo hasta el fondo del mismo y tomando precauciones con las piedras que ruedan...¡ parece una tontería pero la bajada tiene su cosa!

Una vez llegados al fondo, caminamos entre una pequeña selva de rabo gato hasta que enlazamos de nuevo con el camino de la costa. Nos dirigimos  a echar unos saltos en el barranco de las Arenas, observando a los más veteranos haciendo “Spiderman”.

Más tarde, se complicó  la cosa, nos fuimos  a saltar a unos canteros que están al lado de este barranco con paredes de unos 3 o 4 metros, aquí ya la tensión se le sube a más de uno y se escapa algún suspiro que otro. Practicamos varios estilos, más que nada para irnos acostumbrando a salir con la lanza pegada al cuerpo y hacernos una idea de lo que nos podemos encontrar por ahí.

En mi caso, me ha costado mucho y he acabado con dolor de antebrazos por no pegar bien la lanza al cuerpo, para la próxima saldrá mejor. Y para terminar la estupenda tarde vamos a echarnos la tapa de 1,50 y reponer las energías perdidas.

AMADEO

jueves, 26 de noviembre de 2015

De las Breñas a las Cañas

 
La tarde me gritaba que buscara refugio seguro, de la misma manera que las noches oscuras me gritaban de niña que me refugiara en la cama de mis padres. Ese maravilloso espacio de tan solo 1,35m capaz de contener todos mis terrores, mis pasiones, mis necesidades…

Llegamos y todo el equipo ya estaba organizado en coches para dirigirnos hacia el Sauzal, con las lanzas cargadas, dispuestas a ser empuñadas.

Con el cuerpo aún entumecido y con la lanza al hombro, me alongué desde el Mirador de Las Breñas. ¡Ese era otro refugio! y la lanza a mi lado, mi cómplice. Yo la miraba con recelo… llevábamos dos semanas sin vernos y estábamos un poco desconfiadas la una de la otra. A mi me daba fuerzas mirar al horizonte y sabía que poco a poco iba a poder entregarme de nuevo a ella.

Comenzamos a descender por el Sendero de las Breñas, las rodillas temblorosas ante el espectáculo de verticalidad del paisaje, le pedían auxilio a la lanza. Y ahí estaba ella, dispuesta a darme el apoyo incondicional. La desconfianza fue cediendo, hasta que la convertí en mi cómplice.  Por momentos pasó de ser un bastón a ser mi tercera pierna… solo por momentos… que aún queda mucho por avanzar…

Se entremezclaban la excitación que provocaba el propio paisaje, los nervios por la proximidad del abismo que quedaba a nuestra derecha, el ansia de apoyarnos en la lanza y dar brincos. ¡Fue un descenso excitante!
Ya en las terrazas que quedan en la base de la loma y próximos al mar, pudimos intimar con la lanza. En ocasiones jugábamos con ella, otras veces nos peleábamos… Cuando la riña era muy grande siempre aparecía un monitor o un compañero/a para ayudarnos a reconciliarnos.  ¡Y lo conseguían!

Un espectacular ocaso nos persuadió de comenzar a subir. ¡Qué mejor señal!
El ascenso puso a prueba mi resistencia física y mental. El sol se escondía a medida que yo perdía fuerzas, dejando a cada paso una fotografía sin igual. Con Juan sosteniendo mi debilidad ¡logramos llegar al ansiado Mirador!
¡La caña nos esperaba!

 Gazmira

 

 





viernes, 20 de noviembre de 2015

Brinco a brinco




El sábado  nueva sesión de brinco,   a la mayoría les cogió apurado que casi no llegan, pero las ganas de aprovechar un buen día, hizo que la asistencia fuera plena.  Los progresos se van viendo y la confianza de los monitores  en los nuevos alumnos,  nos permitió una  pequeña salida por la zona, ya en terreno más “salvaje”, este sábado tocó ruta desde el mirador de vista paraiso.
Un poco de calentamiento y a brincar….
 
Comenzamos en el sendero que nos lleva desde el mirador hasta la playa del Ancón, toca practicar bastoneo, brinco a pies juntos y de precisión, y quien se atreva y lo vea claro de lado a presión. 



Los más veteranos aprovechan la ocasión y optan por una ruta diferente, más en su línea, los que nos iniciamos vamos por el sendero buscando el brinco, y siguiendo los consejos de Juan y Javi. En el terreno los saltos requieren de un poco más de atención,  te obligan a esforzarte un poco más y el brinco adquiere más “vidilla”, hay que  asimilar el medio en el que nos estamos moviendo, y fluir con él. 

La ruta  se nos pasa volando y como aún nos quedan un poco más de fuerzas, nos vamos a las huertas, para que el cuerpo se vaya acostumbrando.  Una tarde muy buena, con un final en el bar para reponer las sales perdidas y  contar experiencias.
 Ivan



domingo, 15 de noviembre de 2015

María ya salta familia!!!!!


Latas, astias, garrotes y palos son parte de mi vida. Herramientas de trabajo, de defensa, de orgullo, de diversión,…Herramientas de hombres. Territorio prohibido para mujeres en mi familia, con la excepción del palo -juego del palo-


 
Tatarabuelo, bisabuelo, abuelo, tíos y mi padre. Todos cabreros. Saltadores todos.

 
 
Quiero abrir una grieta, una brecha por la que arrojar todos los prejuicios. Quiero aprender a saltar. Lo voy a intentar…Han tenido que pasar más de veinte años para que, con el aliento y la complicidad de “mi hermana”, me decidiera a aprender.

 

Gracias al Tagoror Chiregua por la paciencia para enseñarme, para corregirme, por la confianza, por la experiencia, por la oportunidad,…Mi reconocimiento por el trabajo, el empeño, la constancia, el empeño,…por rescatar, mantener y difundir tradiciones que forman parte de nuestra historia, de nuestra identidad.

 

 

María (“la nueva”)

 

 

PD: Terminé felizmente agotada y repleta de ganas de repetir.