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martes, 17 de marzo de 2015






Domingo 15 de marzo

La ruta del Gollete la hicimos subiendo desde la Caldera en parte por el Camino de Candelaria que fue uno de los referentes obligados para trazar el entramado de rutas para brincar en el encuentro Taoro 2010. 


En aquel momento El Gollete se nos descubrió así, ante nuestros ojos, como uno de aquellos elementos poco visibles de esta comarca que buscábamos y no podíamos dejar de encontrar. Por eso hoy cogemos retazos de aquella descripción para relatar lo visto y disfrutado el domingo pasado.




En la subida la vegetación riquísima, el día soleado y la diferente orografía nos animó para no desfallecer.

En el descenso partimos de  Las Crucitas, dejando de lado el Parque Nacional para introducirnos en una vereda con abundante pinar reforestado que nos condujo hasta el Gollete. Esta piedra, desafiante perpetua de la gravedad, da nombre también al risco donde se asienta. Este, encaramándose como atalaya entre el espeso pinar canario, pone a nuestros pies la espléndida visión de todo el Valle de Taoro, dominado por el Teide. Echando la vista atrás, al noreste, se levanta desafiante el Morro Guanchijo, adivinándose tras él el Roque Jilargo; ambos presiden los altos de Los Órganos. Estos, que sólo pudimos admirar cuando llegamos a sus pies, son el espectacular y mejor ejemplo de la furia erosiva de la naturaleza en la parte suroriental del Valle.








Después de bordear el Gollete hacia el poniente, pudimos observar la única fuente, de su mismo nombre, que se conserva en varios kilómetros a la redonda, y donde un hermoso ejemplar de Bencomia sacia su sed perpetuamente. 
Luego, portentosos ejemplares de pino canario guiaron nuestros brincos, como el Pino Cambado, que hace honor a su nombre y que nos anunciaba nuestra pronta llegada al Camino Forestal.






El uso de bastoneo y pequeños brincos a pie juntos o de banda, fueron indispensables durante el trayecto descrito, pudiendo disfrutar del mismo y de la práctica del Salto del Pastor con un riesgo mínimo, aunque debimos incrementar la precaución en tramos erosionados y en otros, los más, por la presencia de pinocho. 




 




Ya en el Camino Forestal −muy transitado en una época para los aprovechamientos forestales y ahora rehabilitado−, pudimos optar por hacer saltos de poca dificultad en las sucesivas y repetidas curvas.

La flora de esta ruta resulta muy interesante por el aporte de humedad que, al incrementarse en el descenso, permite el hábitat de una mayor variedad de especies, sobre todo rupícolas (asociadas al risco) como Grenovias, Malpicas, Tolpis, Sideritis, etc
 




Los muchos barrancos que nos acompañan durante el descenso crean unos microclimas que permiten la existencia de comunidades vegetales de cotas más bajas y húmedas, como en la base del Roque Guanchijo, donde podimos apreciar Laureles, Follaos, Palo Blanco y unos interesantes ejemplares de Madroños entaliscados que desafían la gravedad. A la altura del Camino Forestal nos llamará la atención la gran densidad de Bencomias, y también la abundancia de Brezos, Fayas y Follaos que crecen a la sombra de pinos de gran porte. 


 






La vegetación del tramo final, en el Barranco de la Arena, está caracterizada por un bosque mixto, de pinos, laurisilva (monte verde) y castaños, entremezclados con antiguos terrenos de cultivo.



















( y como regalo final de ruta, el ratito de compartir lo vivido con unos vasitos de vino …y demás viandas…)


                             (Tagoror Chiregua)
              










martes, 10 de marzo de 2015





 

         8 de Marzo, domingo:


 Todo empezó en un pueblín de la montaña de León con un “vale por un ¿Te quieres venir a Tenerife conmigo?” escrito en una nota dentro de un librín regalo de cumpleaños. La cumpleañera es Barbarita y aquel que escribió la nota es el Negro. La idea del viaje era el reencuentro con grandes amigos, los encantos y las posibilidades de disfrutar de la isla y de la Pachamama, finca de permacultura ecológica, donde crecen los buenos alimentos mimados con la buena energía y los buenos sentimientos de Miry y David. Durante las dos semanas que llevamos aquí, hemos disfrutado del paisaje y paisanaje de la isla con ellos, trepando, trotando, riendo, gozando y empapándonos de la cultura y las actividades del pasado y presente de la isla.



     

Quedamos en la plaza de Buenavista en busca y captura de Rabo de gato, Penissetum setaceum, en el impresionante barranco de Masca , actividad propuesta por la Asociación ABEQUE, para la erradicación de esta especie de planta invasora.
                                                          

Nos juntamos a las 9 de la mañana con una “panda de motivaos”. Picaretas, bolsas para la recolección de las temidas flores, un impresionante número de lanzas para moverse como cabras por el risco y lo más importante, la mejor de las energías, estaban listas para pasar un día con mucha alegría. En Masca completamos el grupo con Román Morales y familia, que dieron el toque internacional de la jornada, venidos desde el corazón de Laponia (Escandinavia).
                 
Caminando a través del Camino del Canal del Agujero, fuimos disfrutando de las vistas del barranco, paisaje para nosotros único e irrepetible en nuestras andanzas por el mundo a través. A lo largo de la mañana nos fuimos distribuyendo en las zonas de actuación en pequeños grupos, revisando las zonas afectadas y dando machete a la amenazadora planta. La jornada fue muy satisfactoria, no solo por el trabajo realizado, sino por la compañía, practicar el silbo, nuestros primeros pinitos al salto del pastor y compartir el día en el marco incomparable de este espectacular lugar con tanta buena gente.
                                  







Acabada la jornada y de vuelta al pueblín de Masca nos pegamos un bañito en las frescas y revitalizantes aguas de arroyo del barranco, para llegar con sed de intercambiar impresiones. La sed la mitigamos con una cervecina aderezada con la música y baile de una isa canaria.

 

















Nos volvemos a León cargados de ilusiones y buenas experiencias, queriendo llevar a las montañas de León un poco de la cultura canaria.














                                            

              ¡Amenazamos con volver!
                        Barbara y Rubén ( Negro)

miércoles, 4 de marzo de 2015




Domingo 1 de marzo…
Después de varios meses de frío, parece que marzo da carta libre al buen tiempo. Con el día soleado, sin viento, buena temperatura, sin nubes, con la lanza al hombro, con los agradables abrazos y saludos nos disponemos a iniciar la ruta.
El ascenso fue por El Lomo de Los Frailes, contando que fue sábado y, noche de sábado el día anterior… normal que a algunos nos diera alguna “pajarilla”, pero nada que un mimito y mucha energía positiva no pueda solucionar!!! De eso siempre vamos con sacos llenos!!!
Al subir vimos más saltadores, eran parte de la Jurria Axantemir, junto con el amigo Lito y nuestro querido Fabián!!!! Siendo Fabi el único Vijigua (Jurria.- Ente del Sur) que pa´l risco es peor que una cabra!!!




Bueno, al turrón…después de ver la huella que nos dejaron los antiguos en el cauce del barranco, como en el ascenso nos habíamos disgregado, se sintió como todo El Vallito de La Cuesta de Las Tablas, de pronto, dio un bote de alegría por el cúmulo de saltadores que sin previo aviso, decidieron ir a echarle una visita. Unos bajamos por la ruta tradicional de Caletillas (Lomo La Jurada), y el resto de intrépidos por La Ruta Rápida, estando los amigos antes nombrados por el Barranco de Las Goteras.



En la ruta de La Jurada íbamos tres (Laura, Javi y yo “otro Vijigua”), ruta por la cual no habían estado ellos. Nos llamó la atención el agradecimiento de la tierra con respecto a las débiles lluvias caídas, rebrotando así de nuevo la vida, que con nuestro paso, íbamos dejando lo más intacto posible, quedando aún mucho por ver cuando esté en todo su esplendor.

                                                                                                                          


Esta ruta me encanta, no puedo explicarla, es de las primeras donde me enfrenté al  desnivel, pero en los ojos de las personas que íbamos, entre conversas y risas, me di una vuelta al pasado, al ver su disfrute, la inquietud, la duda… ya que permite explorar el nivel de cada cual, las vistas, las cuevas, La Jurada que tiene el lomo siendo este un arco natural que emana pasado…BELLEZA!!!






Ya acabada la ruta, después de felicitarnos y viendo bajar a los muchachos por La Rápida, saludamos a la señora que vive en la carretera general y ella siempre muy amable, nos echa un “ojito”, la próxima vez le pregunto el nombre, ya que es una señora encantadora, nos tenía controlados a todos:

- Güenos días!!!¿Qué tal señora cómo está?
+ ¿Ya acabaron?
- Sí, por hoy sí
+ Ya llegaron los primeros y ustedes, aún faltan los otros..
- Sí, vienen bajando por aquél morro, ¿los ve?
+ ¿Están pa´rriba todavía? Hay mi madre!! Tengan cuidado y disfruten!!!!...

 Da gusto esta mujer!!!


 















Acabados, nos echamos un refrigerio y  pa´ la playa con prisas, ya que habían ganillas de ir a la mar, estaba que “quería pero no” dejarnos bañar, haciendo un rifi rafe entre olas, al principio costó, pero chaaaaacho!!!!que bien sienta un bañito después de una ruta.
De regreso al punto de encuentro, jejeje, nos volvimos a reencontrar, dando detalles de la ruta en una mesa redonda de opiniones, habían varios que querían hacer otra ruta pero no sé yo como quedaría la cosa ya que traspuse pa´ La Cisnera, a regocijarme de tanto día bueno.
Lo que denominamos Caletillas, es una de las zonas en el “sur” que ha sido una escuela de salto, que generación tras generación, ha sido respetada y aprovechada por todos a los que nos gusta esta forma, hoy día, de disfrute con la naturaleza, creo que queden poquitos que no hayan disfrutado de su entorno.

                         
                                 ( Goyo)
 



jueves, 26 de febrero de 2015










Una tarde de domingo (22 de febrero)

Como cada año de vuelta  a Tenerife, al encuentro con sus costumbres y su gente. Al  reencuentro con los teneros en el baile de la piñata, las parrandas,  el vino, el caldito de gallina y con una lluvia aliada con el viento,  que no dejaba de cesar.
Y como no, con el salto del pastor.












Aprovechando que muchos de los brincadores despertaban por esa zona (unos más tardes que otros, disculpen), se quedo en el Parque Natural de Teno para ver por donde se podía saltar y evitar la lluvia que la noche y días anteriores acompañaban.  

Se decidió, caminar y saltar por el Bailadero de Teno Alto. Aparcamos en La Mulata, el viento seguía azotando pero la lluvia había desaparecido y solo unas pocas nubes amenazaban con descargar.








En las casas de Tamarco el sol empezaba a calentar y el viento quedaba atrás. Aquí echamos un rato, disfrutando del momento y practicando, algunos saltos a regatón muerto, otros  del enamorado  o simplemente el bastoneo. El solecito nos hizo brotar nuestra parte más juguetona, estuvimos apostando  quién llegaba el último al suelo al deslizarse con la lanza. Había mucho picado y algún que otro tramposo (mejo no dar nombres je je je), ya que salían más tarde o se situaban en los márgenes más alto (hay videos que dan fe de ello) pero esto nos sirvió para echarnos una buenas  risas.














Continuamos el camino y el ambiente fiestero  seguía para aquellos que estuvieron de parranda la noche anterior y el vaivén de chistes era incesante, he de reconocer que todos eran malísimos.  Ahí va alguno:
# Antonio le dice a su mujer: María me he dado cuenta que me encantan los verbos acabados en ar,   como cantar, bailar, disfrutar….
María, le contesta:  ¿y trabajar?
Antonio:  ¿trabajAL?
# Mamá, mamá, si la piscina es honda, ¿el mar es Toyota?
 uauajajajajajaja

                                                                  


Todo esto mientras, por un lado contemplábamos el  barranco en  todo su esplendor, corriendo el aguita y con todas las tonalidades de verde (el más abundante el fosforito) y por el otro la estructura totalmente vertical de algunos  diques.   Y el mar,  siempre presente.




Paramos a comer algo, un poco de queso blanco del lugar con miel del “ratón”, rica delicia. Tras el descansito vimos que, más que un día de salto se transformó  en una buena tarde y decidimos regresar.
La vuelta se hizo por la vera del barranco y pudimos observar a un cabrero, con sus cabras y lanza en mano.  Algunos lo conocían e incluso se intentaron comunicar mediante el silbo.
Al llegar a Teno, unas cervecitas con doña Cipriana y más risas.







Sin duda, Teno es un lugar indescriptible.

Ya de vuelta en casa porque tengo que trabajal, hago un repaso de mis días por Tenerife y me aborda una gran sonrisa.



















 


Gracias, compañeros, amigos, familia por compartir lo más valioso que tenéis, vuestro tiempo.
Hasta pronto.
Muuuuuakkkkkkk
( Raquel)